Filipe Luis y Koke, en un entrenamiento con el Atlético de Madrid.
Filipe Luis y Koke, en un entrenamiento con el Atlético de Madrid. EFE

El caso Filipe Luis ha caído como una bomba en el día a día del Atlético de Madrid, que desde el anuncio de permanencia de Antoine Griezmann sólo tenía espacio para el optimismo. El jugador brasileño tiene una oferta del Paris Saint Germain, y ha solicitado al cuadro rojiblanco que la acepte, toda vez que y obviando el aspecto económico, en el equipo parisino podría ser titular, y en el madrileño tiene por delante a un Lucas Hernández que llega pletórico después de haber ganado el Campeonato del Mundo.

La plantilla atlética es de largo la mejor que ha tenido Diego Pablo Simeone, y no es ninguna locura afirmar que se trata de una de las más potentes de la entidad colchonera en toda su historia. Lo es porque, a un once titular potente, se unen alternativas fantásticas, y entre ellas está la de Filipe Luis. El mayor ejemplo es el debut del Atlético en Mestalla, en el que Lucas Hernández estaba sancionado, y el técnico argentino pudo tirar del zaguero brasileño para cubrir esa ausencia. Sin duda, un auténtico lujo.

Es algo que puede extenderse al resto de puestos de la plantilla. Savic o Giménez pueden acompañar a Godín, Arias es el relevo de Juanfran, Thomas o Rodri fueron suplentes en Valencia, Gelson Martins o Vitolo son alternativas para las bandas, igual que Nikola Kalinic para la delantera. Un fondo de armario tremendo que quedaría 'cojo' en caso de que el Atlético de Madrid tome la decisión de dejar salir a un Filipe Luis que parece estar forzando su salida.

Eso sí, el lateral brasileño no lo tendrá nada fácil. El equipo rojiblanco se ha plantado en los 30 millones de euros, cantidad a la que difícilmente llegará el equipo de Al-Khelaïfi, aquejado de una enorme grieta en relación al Fair Play Financiero después de haber acometido los fichajes de Neymar y Mbappé. Ahora el Atleti tiene una patata caliente: ceder ante el futbolista rebajando su precio, o tener en plantilla a un jugador descontento.