Sebastian Vettel
Sebastian Vettel, al volante de su Ferrari en el GP de Italia de Fórmula 1. EFE

Una temporada más, y van once seguidas, Ferrari se irá de vacío en el ámbito de títulos mundiales en la Fórmula 1. Lewis Hamilton y Mercedes han arrasado, y eso que en el arranque de la temporada parecía que la Scuderia había dado con la tecla para acabar con el reinado de los alemanes, y que ya se extiende en cinco años.

Primero fue la época de oro de Red Bull, irónicamente con Vettel como líder, y ahora es Hamilton y las flechas plateadas quienes están evitando que las campanas de Maranello doblen por todo lo alto. Sin embargo, la escuadra alemana no ha dejado pasar la oportunidad para sacar un poco de pecho después de una campaña que acaba mucho peor de lo que empezó.

En un escueto tuit, acompañaron tres estadísticas que son demoledoras: ya han mejorado lo logrado en las diez campañas anteriores. Llevan más puntos, más victorias y más podios en este 2018 que en cada una de las temporadas anteriores desde 2009. A falta de una carrera, el GP de Abu Dhabi, han sumado 553 puntos, han ganado seis Grandes Premios (cinco de Vettel y una de Räikkönen) y 23 visitas al podio entre sus dos pilotos.

Esta cierta manera de sacar pecho no ha sentado bien entre la afición alonsista. El lustro de Fernando Alonso defendiendo el escudo del Cavallino Rampante, entre 2010 y 2014, se cerró sin ningún título, pese a que luchó hasta la última carrera en dos de esos cinco años por proclamarse campeón. No obstante, individualmente, ninguno de esos cinco años fue tan bueno para Ferrari como lo ha sido este 2018.

El mejor año de Ferrari con Alonso por número de victorias como líder fue el 2010, cuando rozaron el título hasta la carrera en Yas Marina en la que una pifia del muro dejó al asturiano con el subcampeonato. Esa temporada, la Scuderia ganó cinco Grandes Premios (del español todos), logró 15 podios entre el asturiano y su compañero Ferlipe Massa y sumó 396 puntos.

En puntos, sumaron más en 2012: llegaron a los 400 y se llevaron los subcampeonatos de constructores y de pilotos. Tanto en 2010 como en 2012, los ganadores fueron Red Bull y el propio Vettel.