El reto mental de Fernando Alonso para compaginar WEC y F1

Fernando Alonso asume con ilusión el reto de compaginar F1 y WEC.
Fernando Alonso asume con ilusión el reto de compaginar F1 y WEC.
Toyota

Fernando Alonso se ha empeñado en ser un piloto recordado más allá de cuando cuelgue el mono. Aunque sus éxitos en Fórmula 1 son amplios y notorios, y especialmente en España su nombre pasará a los anales del deporte, a nivel mundial su nombre se pierde en la vorágine de tantas decenas de campeones. Está entre los mejores, indudablemente, pero no en el primer puesto.

Por eso, el reto de compaginar el Mundial de Resistencia completo y el de Fórmula 1 le ha supuesto no sólo el reconocimiento unánime del mundo del motor, sino también de los propios aficionados. Podrá ganar o no (armas tiene de sobra, Toyota es la gran favorita), pero lo que más destacan de él es su capacidad mental para desconectar de un paddock y conectar con otro.

Las diferencias entre la Fórmula 1 y la Resistencia son notables, aunque todas giran en torno a la misma idea: en la F1 corre un solo piloto en el coche, y en la Resistencia son tres. Alonso debe entender que tanto sus aciertos como sus errores afectarán a sus compañeros, y viceversa, y no por ello deberá exigir o dar más de lo debido, porque deben dosificar fuerzas. Su participación en las 24 horas de Daytona le sirvió de ensayo perfecto, ya que comprobó en sus propias carnes no sólo el desgaste físico, sino también mental como entrenamiento para las próximas 24 horas de Le Mans, su gran sueño.

"Es un privilegio y un sueño poder hacer el calendario del WEC y Le Mans. Estoy muy emocionado. Va a ser un año duro para mí al combinar Fórmula 1 y WEC pero es un sueño hecho realidad", admitía después de realizar sus últimas pruebas en el Motorland de Aragón al volante del Toyota TS050. De Alonso siempre se ha dicho que una de sus mayores virtudes es su fortaleza mental. El asturiano ha sabido superar etapas duras, como su primer año en McLaren, el tumultuoso 2007, en el que se vio inmerso en una guerra con Lewis Hamilton, o los años en el barro en su regreso a Renault, con el polémico Singapur 2008 del 'crashgate' como colofón. De aquellas batallas, Alonso salió más fuerte, motivo por el que le ficharon por Ferrari. No salió tampoco tan bien como esperaba de su época de rojo, antes de regresar a una McLaren que aún está luchando por salir del pozo.

Por eso, la oportunidad de rodar en Indianápolis en 2017 y ahora en el WEC, previo paso por Daytona, suponen experiencias perfectas para que el español no sólo mejore sus condiciones como piloto de Fórmula 1, sino como piloto en general.

Este jueves, en el circuito de Spa-Francorchamps, Alonso tendrá la oportunidad de rodar por primera vez en los libres de las 6 horas de Spa, prueba con la que arranca la 'súper temporada' 2018-2019 del WEC. Tendrá que demostrar ya desde el primer momento que está en condiciones de batir a sus rivales, y que el desgaste propio de todo piloto de Fórmula 1 no le va a afectar lo más mínimo.

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