Fernando Alonso y Sebastien Buemi
Fernando Alonso y Sebastien Buemi conversan en el circuito de Le Mans. Toyota Gazoo Racing

Fernando Alonso disputa este fin de semana sus segundas 24 horas de Le Mans, pero ni mucho menos va con la presión de 2018. Al asturiano aún le escuece la manera en la que se quedó sin poder disputar las 500 millas de Indianápolis, algo a lo que aún no ha renunciado para volver a intentarlo.

Este fin de semana cierra una etapa. La última carrera del Mundial de Resistencia 2018/19 acaba en el circuito más grande del mundo (así se conoce), en Le Mans, donde no hay nadie que no quiera ganar. Alonso llega en una posición de poder: líder de la clasificación junto a Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima, con 31 puntos de ventaja sobre sus compañeros y máximos rivales del otro Toyota.

El soche del asturiano saldrá segundo, por delante del otro coche de la escudería nipona, el del argentino 'Pechito' López, Conway y Kobayashi. Para ganar le vale con ser, al menos, séptimos, aunque Mike Conway, José María López y Kamui Kobayashi entren en primer lugar a las 15:00h del domingo en la meta del circuito de La Sarthe.

Por ello Alonso se plantea esta carrera de una manera un tanto distinta a la del año pasado. Afrontar una carrera de 24 horas obliga a planificar la estrategia desde muchos puntos de vista. Guardar fuerzas para los momentos críticos, especialmente en una edición en la que se espera lluvia y que no será tan cómoda como el año pasado, será clave para las opciones del español.

“Iremos tranquilos hasta que ataquemos por la noche”, advertía el jueves antes de la clasificación. No será hasta el sábado por la mañana cuando se establezcan los relevos de cada coche, pero previsiblemente a Alonso no se le verá hasta bien entrada por la tarde, para dejar la salida a Buemi como el año pasado. La dirección deportiva de Toyota será quien establezca el orden de sus seis pilotos y cuáles serán sus enfrentamientos.

Más allá de lo que consiga  Alonso este domingo, el objetivo no es tanto ganar las 24 horas como consolidar el título de campeón del mundo de resistencia. El mejor piloto español de automovilismo de todos los tiempos, al menos en circuitos, sabe bien lo que es estar en esta situación y por eso va a contemporizar en la carrera. “Ya he vivido otras seis veces esta sensación y esperemos celebrar el domingo mi cuarto mundial”, decía antes de subirse al TS050.

¿Cuarto? Sí, no ha sido un despiste: a los dos que ganó de Fórmula 1 en 2005 y 2006 une el de 1996 de karting, con el que empezó su historia como piloto de automovilismo.

¿Qué pasará a partir del domingo? Una incógnita. La posibilidad de correr el Dakar en 2020 está ahí, como también lo está el recurrente rumor de un regreso a la Fórmula 1. La sombra de Ferrari sobrevuela su cabeza, en medio de una crisis flagrante tanto de prestigio como de resultados… Y él, de momento, esquiva la pregunta. “No voy a responder delante de tantos micrófonos”, bromeaba en el frío paddock de Le Mans.