Josu Feijoo, el Indiana Jones de Vitoria

  • Experto en travesías polares y, por encima de todo, un aventurero.
  • Feijoo ha sido el primer diabético del mundo en pisar los tres "polos" del planeta: Norte, Sur y Everest.
Josu Feijoo a su llegada a la cima del Elbrus.
Josu Feijoo a su llegada a la cima del Elbrus.
J.FEIJOO

El vitoriano Josu Feijoo es una especie de Indiana Jones, pero que persigue retos personales en lugar de reliquias antiguas. No en vano ha sido el primer diabético del mundo en pisar "los tres polos del planeta: Norte, Sur y Everest".

"Eso de ser el primero me da igual, lo que me importa es ser un ejemplo para los jóvenes que sufren esta enfermedad, para que vean que no es un impedimento a la hora de alcanzar un sueño", asegura.

Aún así, la diabetes le ha dado algún susto: "En el Polo Norte estábamos a -40ºC y se me congeló la insulina. Aprendí pronto la lección y desde entonces la llevo siempre pegada al cuerpo".

Ahora busca la cima de los siete continentes, sólo le falta el Aconcagua en Suramérica, y acaba de coronar la Pirámide Carstenz, cima de Oceanía.

Dos días encerrado

Durante el descenso de la Pirámide vivió una experiencia surrealista: Fue secuestrado. "Para llegar a la montaña hay que hacer una dura travesía de seis días por la selva, pero tras coronar la cima estábamos destrozados, con fuertes diarreas, y tratamos de acortar la ruta. Sabíamos que era peligroso porque había que cruzar una mina de oro de acceso restringido y así nos fue. Nos rodearon unos tíos con fusiles de asalto y nos tuvieron dos días encerrados como perros en un contenedor iluminado por focos las 24 horas del día", recuerda.

Nos tuvieron encerrados como perros en un contenedor iluminado las 24 horas

El cautiverio se hizo eterno: "Sólo estirabas las piernas al salir a mear. Había cucarachas, mosquitos y para comer nos daban un arroz hervido asqueroso". Las gestiones de un rico empresario estadounidense, casual compañero de expedición, permitieron su liberación. "Hubo momentos tensos. Allí
te pegan un tiro y no se entera ni Dios", añade Feijoo. No le sirvió ni el truco de la insulina: "Dije que era
diabético y me contestaron que eso era problema mío".

Próximo reto, el espacio

Pero la Tierra se le queda pequeña a Feijoo, que a sus 44 años será el primer diabético en viajar al espacio. Despegará en septiembre tras encontrar patrocinadores para costearse el billete de 200.000 dólares. "Haremos experimentos vinculados con la diabetes", asegura tras superar en las pruebas físicas a otros candidatos diabéticos. Feijoo se inyectará insulina en el espacio y medirá la evolución de su glucosa.

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