Ángel María Villar
El presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar. EFE

En 1988, hace ya 29 años, Ángel María Villar comenzó su andadura al frente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el máximo organismo del deporte rey en España y que ha sido manejado "su antojo".

Un mandato no exento de polémica y que tuvo su punto de inflexión el pasado martes con su detención, la de su hijo Gorka y la del vicepresidente económico de la RFEF, Juán Padrón, en el marco de una operación anticorrupción ordenada bajo supervisión del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz.

¿Cuándo se inició la investigación?

El escándalo tiene su punto de partida, "prácticamente", en 2009, cuando empiezan las sospechas y la investigación por parte de la OCU. "La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil empieza a investigar en 2009 y en 2016 se lo pasa a la Fiscalía. Al juez Pedraz le llega el caso hace cuatro meses", señalan a 20minutos fuentes de la investigación.

"Las sospechas comenzaron por determinadas maniobras de Villar, y se confirman al ver las cuentas", señalan esas mismas fuentes, que aseguran que los investigados llevaban "tres meses con los teléfonos pinchados". Todo deriva con su detención y los posteriores registros en el domicilio del presidente de la RFEF, en la sede de la Federación en Las Rozas, así como en las sedes de las federaciones territoriales de Valencia, Tenerife, Las Palmas, Ceuta y Melilla.

¿De qué se le acusa?

Los delitos por los que han sido detenidos son administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares, falsedad documental y posible alzamiento de bienes, todo ello en relación con la organización de partidos internacionales.

"Se acusa a Villar de hacer una federación a su antojo, en la que nombra cargos y se asegura gente afín para beneficio propio y de su hijo, como el voto o el enriquecimiento económico". Villar ha sido reelegido en el cargo en siete ocasiones: 1992, 1996, 2000, 2004, 2008, 2012 y 2017. En cuanto a su hijo Gorka, Villar habría utilizado los amistosos del combinado nacional para contratar servicios que beneficiarían a su vástago, que fue director de la confederación de fútbol de Sudamérica (Conmebol) entre 2014 y 2016. Entre los partidos bajo sospecha están el España-Bosnia y el España-Corea, disputados en Suiza el año pasado.

¿Cuál era su papel?

Se acusa a Villar de hacer una federación a su antojo

"A cambio de esos beneficios, Villar compensa a terceros con favores", señalan fuentes del caso. "El tema es que la Federación de Fútbol ha ido perdiendo dinero en favor de otros". Un ejemplo de ello, cuentan estas fuentes, es el grupo Santa Mónica Sports. "Perdieron cerca de 50 millones". De hecho, según varias informaciones, el Consejo Superior de Deprotes (CSD) empezó a sospechar de Villar por los negocios entre la RFEF y la empresa propiedad del ya fallecido Jesús Samper, que recibió una sospechosa indemnizando de unos 20 millones de euros.

También ha perdido dinero "en favor de altos cargos o gente que trabaja allí y no hace nada porque son familiares o amigos o por compra de voluntades [de las federaciones territoriales]". De hecho, según la Guardia Civil, en la investigación se ha podido determinar cómo el vicepresidente económico de la RFEF se habría excedido presuntamente en sus facultades de administración del patrimonio de la Federación, causando perjuicio a la misma. Las federaciones territoriales también formarían parte de esta mafia. A cambio de su voto, Ángel María Villar les dejaba sacar negocio con empresas propias que facturaban a sus respectivas federaciones. Además, se negociaba también con los derechos comerciales de la selección española de Fútbol. También sacaban tajada de la permisividad de Villar con la reventa de entradas en los partidos de la Roja, tanto oficiales como amistosos. Aunque este asunto "es una parte mínima" y de la que "no se puede indicar por el momento", dicen las fuentes, los beneficios ilícitos que han podido sacar los detenidos.

¿Qué pasará con Villar?

Lo que sí aseguran estas fuentes es que en esta macrooperación, denominada Soule, "no se toca el tema de las subvenciones". Hay que recordar que Villar se vio obligado a devolver al CSD 1,2 millones de euros como subvención para edificar en 2010 una escuela de fútbol en Haití que nunca se hizo. Pese a la devolución, el caso sigue abierto en un juzgado de Majadahonda (Madrid), donde Villar ya fue citado a declarar.

Así las cosas, ¿cómo acabará este escándalo y qué consecuencias tendrá para los detenidos? "Se trata de corrupción entre particulares, que es menor que la corrupción pública. Habría que sumar los delitos de administración desleal, falsedades... Sin poder decir el total, sumando todos los delitos la pena podría irse a los 9 años de prisión", concluyen fuentes de la investigación.