Fátima Gálvez
La tiradora española Fátima Gálvez participa en la prueba de tiro al plato. EFE

La española Fátima Gálvez quedó en la cuarta posición en la modalidad de foso olímpico de tiro al perder en la lucha por la medalla de bronce con la estadounidense Corey Cogdell.

La tiradora cordobesa quedó en la cuarta posición en la semifinal, clasificándose para la lucha por el bronce, pero acabó cayendo en el desempate y quedándose a las puertas de la medalla. Tras los quince lanzamientos reglamentarios, ambas tiradoras acertaron trece platos y fallaron otros dos.

La cordobesa de 29 años, actual campeona mundial, mejoró su resultado de los Juegos de Londres 2012, cuando terminó en la quinta posición, pero nuevamente se tiene que conformar con el diploma olímpico y se queda sin la medalla. 

Gálvez se quedó fuera de la serie del oro por un plato y después, en el partido por el bronce, dejó escapar la medalla en el desempate, considerado como una lotería por las competidoras.

La española falló el primer tiro en el tercer lanzamiento, la disputa se igualó con un fallo de Cogdell en el quinto; después se puso delante en el antepenúltimo lanzamiento, por un error de Cogdell, pero la cordobesa falló el suyo en el penúltimo y la lucha se decidió en el desempate.

Critica las instalaciones y "no admite" el cuarto puesto

La tiradora española Fátima Gálvez afirmó que no admite haber terminado en cuarta posición en los Juegos Olímpicos en la modalidad de foso olímpico y haberse quedado sin medalla "por un plato".

"No admito el cuarto puesto; no admito estar fuera del podio después de haber estado dos años sacrificándome, peleando constantemente para estar aquí y dentro de una final y luchando por una medalla", dijo Gálvez después de la final.

Después de perder el bronce, Gálvez dijo que lloró y a continuación sintió "rabia". Agregó que le dieron ganas de arrojar la escopeta detrás del plato después de fallar el tiro en la muerte súbita.

Fátima bromeó comparando la sucesión de sentimientos que experimentó tras su partido a las fases que se suelen experimentar en la "ruptura de una pareja".

Gálvez dijo que vivió la "cara amarga del deporte" al salir de manos vacías después de la larga preparación que siguió para los Juegos Olímpicos.

La tiradora española también criticó las instalaciones de tiro, porque, según ella, al estar la hierba rala, no se distinguía bien el plato, además de por el ruido de la música y los espectadores, aunque matizó que las condiciones son iguales para todas las competidoras.