El exatleta asturiano Yago Lamela ha sido encontrado muerto en la tarde de este jueves en su domicilio, según adelantó el diario La Nueva España de Oviedo citando al entorno del deportista y confirmaron fuentes policiales a la agencia Europa Press. Lamela, quien en julio habría cumplido 37 años, había sufrido varios episodios depresivos desde que se retiró oficialmente de la alta competición en 2009.

Sus 8,56 metros fueron la mejor marca europea en esta disciplina hasta 2009

Lamela rompió todos los corsés mediáticos en marzo de 1999, cuando un brinco de 8,56 metros en los Mundiales en pista cubierta de Maebashi le auparon hasta una inédita medalla de plata universal. La España futbolera “descubría” de repente esta modalidad atlética que hoy en día no resulta rara con el brillante futuro del alicantino  Eusebio Cáceres. El avilesino refrendó esta presea con una nueva plata mundial ese mismo año en los Mundiales de Sevilla (porque hasta 2004 los dos mundiales compartían año), donde saltó  8,40 metros. En Turín, al aire libre, repetiría los 8,56 metros.  Jamás un español había saltado tanto hasta entonces. En la capital hispalense se colgó el oro la saltadora nacionalizada de origen cubano, posteriormente política en la Comunitat Valenciana, Niurka Montalvo.

Dos subtítulos mundiales en las postrimerías del siglo XX que encumbraron a Lamela a una primera línea en la que chocó con el cubano Iván Pedroso. Se supo entonces de su don, de su facilidad, de sus marcas en la niñez. El atlético caribeño fue su gran rival y sin Lamela, reconocido años después por el propio Pedroso, no hubiera alcanzado las cotas que alcanzó. Sus 8,56 metros fueron la mejor marca europea en esta disciplina hasta que en 2009 el alemán Sebastian Bayer brincó hasta los 8,71 metros.

Lamela se colgó la medalla de bronce en los Mundiales de París de 2003, aunque su tercer salto por encima de los ocho metros y medio (dos al aire libre), que sería la mejor marca mundial de ese año, llegaría en una reunión en Castellón. Allí voló 8,53 metros, ilusionante antes de un año olímpico. Sin embargo en esos momentos comenzaron sus problemas con las lesiones, un discreto paso por los Juegos de Atenas le restó visibilidad: acabó undécimo en una final en la que el hispanocubano Joan Lino se colgó el bronce con 8,32, su mejor marca personal.

Se operó de uno de sus tendones de Aquiles en Finlandia, una intervención testimonial que se complicó con una recuperación lenta, constantes molestias físicas, recaídas, un grave accidente de tráfico en tierras manchegas y una doble rotura de los tendones de Aquiles. 2005, un año para olvidar en su carrera en el que comenzó a dejarse ir. Se perdería los Juegos de Pekín, soñaría con los de Londres y al poco de iniciar el camino olímpico hacia la capital del Reino Unido optó por retirarse. Era 2009.

Siempre tuvo problemas para gestionar las adversidades”, recuerdan desde el mundo del atletismo sobre un Lamela que comenzó a sacarse el carnet de piloto, que había estudidado Informática durante su paso por la Universidad de Iowa (Estados Unidos) y que últimamente también había planeado sacarse el título de entrenador de atletismo. En 2011 fue ingresado de urgencia en el Hospital San Agustín de Avilés, donde permaneció ingresado varios días. "Me dio un bajón muy grande por la coincidencia de varias cosas negativas y mis padres se llegaron a preocupar mucho", comentó entonces. "Compartí con él varios campeonatos y era un chico sensacional. Cuando ganó la medalla en 1999 yo estaba allí y me emocioné mucho", señaló poco después de conocer el deceso la exmarchadora María Vasco."Fue un gran atleta y no sé lo que ha podido suceder con él. Pronto cayó en el olvido y no me gustó esto. Desconozco las causas y todo lo que ha pasado después, pero es una pena".

Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes, lamentó el fallecimiento del exsaltador de longitud y afirmó que su adiós prematuro "es una pena porque ha sido un grande del deporte español". "Ser un número uno en el mundo del atletismo no es sencillo y Yago lo fue. Su trayectoria fue meritoria. Todo el deporte está de luto y desde el CSD le enviamos todo el cariño a su familia".

Yago levantó 245 kilos en sentadilla profunda. Los que estaban allí pensaban que Yago era una bestiaEl exlanzador de peso Manolo Martínez mostró su dolor por la muerte del saltador: "Es un momento muy difícil, era mi amigo personal y viví muchas cosas con Yago. Me acuerdo mucho de él, una persona muy buena, bienintencionada, con un increíble espíritu de superación. Era una persona que no conocía los límites. Él no se planteaba que algo no se podía hacer, simplemente trataba de hacerlo".  

Además, Martínez recordó una anécdota que vivió con Lamela en 1999, el día antes de que el avilesino consiguiese la plata con el salto espectacular de Maebashi (Japón) de 8.56 metros. "Aquél día compartimos el último entrenamiento, nos fuimos juntos al gimnasio y nos deseamos mucha suerte. Yo quedé cuarto y él sacó la medalla. Aquella mañana en el gimnasio los japoneses se quedaban sin palabras. Yago levantó 245 kilos en sentadilla profunda. Los que estaban allí pensaban que Yago era una bestia. Siendo un chavalín se quedaron todos alucionados. Era una bestia", comentó.

Ramón Cid, director técnico de la Federación Española de Atletismo y responsable nacional de saltos, conocía bien a Lamela. “Batió el récord de Europa y daba la sensación de que podía saltar más. En el salto de longitud hay gente buena, hay talentos y luego están los genios. Yago era un genio".

Cid afirmó que siente "una sensación de impotencia" porque en los últimos tiempos intentaba incorporar a Yago Lamela al atletismo, ofreciéndole entrenar a jóvenes. "Sabíamos que estaba mal, pero su muerte nos ha sorprendido y nos ha sobrecogido. Se había apuntado al curso de entrenadores que empieza en julio y me comentaba su amigo Montxu Miranda que había quedado con él para ir a Santander", explicó Cid.