¿Cómo anda su ego?
 
Ahora, con dos campeonatos del mundo en las vitrinas, por las nubes, claro.
 
¿Combatir en casa es mejor?
 
Desde luego, el ambiente que rodeó los Mundiales de Madrid ayudó a que nos empleáramos a fondo, pero, aunque deba agradecer el apoyo del público, estaba entrenada para combatir en cualquier escenario y hacer algo grande.
 
¿Cómo vio al público?
 
El que fue al Palacio de los Deportes sabía de taekwondo.
 
¿Qué tal los árbitros?
 
Ahora, a toro pasado, sería muy fácil ponerlos a parir, sobre todo por la plata que merecía Rosendo Alonso y no le dieron. Prefiero no opinar.
 
¿Cuál de los dos títulos le hace más ilusión?
 
Resulta difícil elegir. El primero me llegó en un momento especial, y premiaba la ilusión que le había puesto a mi deporte preferido. Pero el oro de Madrid es la respuesta a mucha preparación y entrenamiento. Como dice todo el mundo, y es verdad, lo difícil no es llegar, sino mantenerse.
 
¿Qué límites se marca?
 
No quiero retos que luego no pueda cumplir. Abordaré el europeo con toda la humildad del mundo, y si llego bien a los Juegos de Pekín, eso ya será otra historia.
 
¿Iría a por medalla?
 
Por supuesto, eso si que lo tengo completamente claro.
 
¿Cómo celebró el título?
 
Nada especial, brindé con los compañeros. Tuve que volver al CAR de Sant Cugat para seguir trabajando, así que esperaré a volver a Madrid.
 
¿Está consolidado ya el taekwondo en España?
 
Campeonas como Coral Bistuer han hecho más fácil el camino, pero hay que seguir ganando títulos para atraer a los medios de comunicación.
 
BIO
 
Empezó en el taekwondo a los 9 años. Campeona mundial en 1999 (primera medalla española en unos mundiales) y 2005, subcampeona en 2000.
 
«No pude celebrar el oro porque tuve que volver al CAR de Sant Cugat a seguir trabajando. Lo haré al volver  a Madrid»