Éxito en el frigorífico
DeCaselles saluda en la bici. (Mike King)
Miguel Caselles y Juan Antonio Alegre, que se entrenaron para la hazaña en una nave frigorífica, sobrevivieron al Maratón del Polo Norte para contárselo a 20 minutos. Además, los dos aventureros lograron tres de las seis medallas que se disputaron 50 personas de 22 nacionalidades.

Los dos compañeros del Equipo Canarias se desplazaron hasta la isla de Svalbard (Noruega), la ciudad habitada más al norte de la Tierra, que, según Caselles, «es como la calle de un pueblo del oeste, pero con nieve».

De allí volaron hacia la base rusa Barneo, sobre el Ártico, que permanece montada un mes al año. A las 7.00 de la mañana, a –30 ºC, Caselles y Alegre iniciaron los 42.195 metros. El primero se colgó el bronce y el segundo acabó con una congelación en los dedos y en la nariz, ya que portaba una cámara para rodar un documental: «Baterías de dos horas duraban diez minutos».

Después de recuperarse en tiendas de campaña con cañones de aire caliente, cogieron la bici. Sobre ella hicieron doblete, pero gracias al mexicano Roberto Liaño, que les alimentó con glucosa que había guardado en sus partes y en las axilas.

«Para celebrar la victoria compartimos con los rusos unas quesadillas hechas en un microondas. Liaño puso el tequila», recuerda Caselles.

Osos polares ahogados

Poco después de la paliza del maratón y de la carrera en bicicleta, los aventureros se desplazaron en helicóptero al punto exacto del Polo Norte para leer un comunicado en contra de la acción perjudicial del hombre sobre el medio ambiente. «Si no lo remediamos, en 50 años desaparecerá el casquete polar debido al calentamiento global. Los primeros en sufrirlo son los osos polares, que mueren ahogados en pleno océano al quedarse sin hielo donde aferrarse», asegura Miguel Caselles.