"El Everest ha perdido toda la identidad, el prestigio y la ética"

  • En el 60ª aniversario de la primera vez que se hizo cumbre, los alpinistas Juanito Oiarzabal y César Pérez de Tudela hablan de una "montaña masificada y vulgar".
  • El primero lo ha subido dos veces y, el segundo, lo ha intentado cuatro y sufrió un ataque al corazón en plena ascensión.
  • Los turistas del Everest eligen la misma ruta siempre y se ayudan de las vías y las cordadas establecidas por los sherpas.
Dos alpinistas, en pleno ascenso a la montaña más alta del mundo, el Everest.
Dos alpinistas, en pleno ascenso a la montaña más alta del mundo, el Everest.
RTVE

El Everest no ha envejecido bien. Este miércoles 29 de mayo se cumplen 60 años desde que Sir Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay pusieran sus pies sobre la cima más alta del mundo por primera vez, pero dos expertos alpinistas españoles critican en qué se ha convertido esta montaña.

"Ha perdido toda la identidad, el prestigio y la ética", afirma, Juanito Oiarzabal, quien ha hecho cumbre dos veces. "Existen muchos intereses comerciales y las agencias no piden ningún requisito ni experiencia en alpinismo para subir. Se ha convertido en una montaña vulnerable, masificada y en la que todo el mundo va siempre por la misma ruta, la clásica, sobre todo en los últimos 10 años", añade el vasco.

César Pérez de Tudela, pionero del alpinismo español allá por 1960, ha intentado subir cuatro veces, no lo ha conseguido en ninguna y, en una ellas, sufrió un infarto de corazón. "El Everest es extraordinario, pero está maldecido por la deportistas que suben como unos señoritos con las cuerdas de los sherpas. Han degradado la montaña", afirma el madrileño.

Coinciden en sus opiniones, pero Oiarzabal puntualiza: "Todo el mundo tiene derecho a subir como quiera, pero sí creo que se ha perdido el respeto al Everest. A mí no me llena nada y no sé si lo volveré a pisar. Desde luego, la ruta por la que va todo el mundo, no".

Debido a sus problemas cardiacos, Tudela sí que no hará cumbre. A pesar de que insiste en que "el himalayismo ha vulgarizado el alpinismo", no quiere despedirse sin evocar "el paisaje tan duro y helador del Everest. Tampoco se me olvidará nunca la asfixia de la vivencia en altura". 8.848 metros de montaña.

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