'Hooligan' herido en Marsella
Un policía trata de reanimar a un hincha inglés, que permanece tendido en el suelo tras recibir una paliza en los disturbios de Marsella durante la Eurocopa. EFE

Tres días de desmanes, ocho detenidos, otros 35 heridos y hospitalizados, uno de ellos en estado crítico y tres en estado grave, y miles de euros de pérdidas por los destrozos ocasionados en los locales del Puerto Viejo de Marsella. Y todo por un partido de fútbol. O mejor, con la excusa de un partido de fútbol.

Dieciocho años después, se han repetido las mismas imágenes. Aquellas que hicieron que Tony Blair, entonces primer ministro británico, se sintiera "avergonzado" de las peleas que protagonizaron los ultras ingleses con los hinchas tunecinos, sus rivales en aquella ocasión. Y poco ha cambiado.

Esta vez estaban advertidos y todos aseguraron haber tomado medidas. Se catalogó el partido de alto riesgo. Se reforzó la seguridad con un millar de policías entorno al estadio y otros 650 efectivos en la zona de aficionados (Fan Zone). Se prohibió la entrada en el país de 2000 radicales y la policía británica colaboró con la francesa.

Se prohibió la entrada en el país de 2000 radicales y la policía británica colaboró con la francesaSe habló de la utilización de un sistema de geolocalización de móviles y de drones para detectar los movimientos de masas de aficionados.

Y, después de todo, todo fue como siempre. Los hinchas ingleses volvieron a apostarse en la misma zona donde hace 18 años estalló la 'batalla'. Volvieron a beber sin control, a provocar con sus cánticos contra todo y todos, desde el yihadismo (Isis where are you?), a la Unión Europea (Europa jódete, todos votamos salir) o a la afición local (que se siente el que odie a los franceses).

Y, como casi siempre, bastó una chispa para que comenzase la pelea. La primera noche contra los aficionados locales. Y en la segunda se unieron los ultras rusos, que acudieron al canto de las sirenas —las de la policía y los servicios de emergencia— en busca de problemas.

Ni siquiera horas antes del partido, con la perspectiva de tratar de disfrutar del espectáculo, cesó la batalla. Con la misma rutina de los días precedentes, con similar intercambio de bravuconadas, con lanzamiento de botellas entre ambos bandos, con una nueva carga policial y con lesiones. Con un aficionado en estado crítico.

Y, tras la calma, impuesta a base de gases lacrimógenos y cordones de seguridad dispuestos por cientos de antidisturbios, el Puerto Viejo volvió a atraer turistas, pero esta vez para ver los restos de la batalla. Los miles de cascotes desperdigados por el suelo o las manchas de sangre, en cabezas, piernas o el pavimento.

Escenas que poco tienen que ver con un partido de fútbol. Con la confrontación entre dos de las mejores selecciones.

Casi al mismo tiempo, a unos escasos tres kilómetros de allí, un padre y su hijo disfrazados de cruzados se dirigen al Velodrome con un balón en la mano. Rápidamente, otro aficionado inglés les pide que se lo dejen para dar unos toques. Y se va uniendo gente; el revendedor de entradas, un aficionado ruso, el magrebí que vende refrescos y bufandas. Perfectos desconocidos que entienden el origen del juego; la felicidad que produce patear un balón en compañía.

Disturbios al acabar el partido

Los miembros de la seguridad del estadio Velodrome de Marsella se vieron obligados a desalojar un fondo al producirse nuevas peleas entre aficionados ingleses y rusos, en los minutos finales del partido que enfrentó a ambas selecciones y que concluyó con empate a un gol.

En el fondo, tras la portería que en ese momento defendía el arquero inglés Joe Hart, se ubicaron la mayoría de los aficionados rusos, pero también una parte de británicos. El gol de Vassily Berezutski, en el penúltimo minuto de la prolongación, provocó que comenzasen nuevos disturbios en el campo.
Previamente, desde la zona ocupada por los aficionados rusos se lanzaron bengalas, un cohete que fue hacia la grada inglesa y se detonó un potente petardo.

ultras

Ultras

El número de detenidos aumentará

El número de detenido debería aumentar "en los próximos días y en las próximas semanas" porque las fuerzas del orden van a inspeccionar los vídeos que se grabaron para tratar de identificar a los autores, aseguró el portavoz del Ministerio del Interior, Pierre Henri Brandet, también en declaraciones a France Info.

Brandet justificó que no hubiera más detenidos porque la intervención policial en el Viejo Puerto de Marsella, en pleno casco histórico de la ciudad, se hacía "en un medio abierto", donde aparte de los hinchas ingleses y rusos que se enfrentaban —se calcula que eran 300 por cada bando—, había turistas y paseantes a los que se quiso evitar cualquier daño.

Las autoridades admiten que hubo fallos en los controles de acceso al Velodrome, porque hubo hinchas rusos que introdujeron bengalas

En cuanto a por qué no se había prohibido el alcohol durante la jornada del partido Inglaterra-Rusia, algo que se va a hacer en otra de las sedes de la Eurocopa, en Lens (norte de Francia), el portavoz ministerial explicó que es una medida responsabilidad de los ayuntamientos.

El prefecto de policía señaló, por su parte, que es complicado poner en práctica ese tipo de prohibición de venta de alcohol, sobre todo en una gran ciudad como Marsella, con muchos bares y que recibe a un gran número de turistas.

También hizo notar que esa limitación sí que se aplicó en las proximidades del estadio Velódromo y en la zona de hinchas.  En cuanto al hecho de que algunos aficionados consiguieran entrar en el estadio con bengalas, petardos y dispositivos fumígenos, tanto Núñez como Brandet reconocieron que hubo fallos en los controles de entrada.

"Los dispositivos deben mejorar", admitió el portavoz de Interior, que añadió que "si ha habido disfunciones, vamos a corregirlas".

Este domingo tarde se disputa, precisamente, otro de los partidos considerados de riesgo en el Parque de los Príncipes de París entre Turquía y Croacia.

De cara a ese encuentro, y a la vista de lo que pasó en Marsella, Brandet dijo que habrá un dispositivo policial "reforzado", y que habrá agentes turcos y croatas para tratar de identificar a aficionados violentos.

También en Niza

A menos de 200 kilómetros de Marsella, en Niza, la noche del sábado también se produjeron incidentes. Se registraron peleas en el centro de la ciudad entre hinchas norirlandeses (su selección juega este domingo ante Polonia en la ciudad de la Costa Azul) y jóvenes franceses.

Al parecer, entre 20 y 30 jóvenes locales lanzaron botellas contra los norirlandeses, que respondieron. Hay un balance de siete heridos.