El madrileño Jesús España disputará el sábado la final olímpica de 5.000 metros tras obtener en la segunda serie el cuarto puesto, último de los que daban la clasificación directa, con un tiempo de 13:48.88. Los cuatro primeros de cada serie y tres más por tiempos pasaban a la final del sábado. El primer español en competir, Alemayehu Bezabeh, también logró el pase en la repesca con una marca de 13:37.88.

Con cinco títulos españoles y uno europeo, Jesús España no había competido nunca en unos Juegos Olímpicos. Hoy lo hizo en la segunda serie, cuya cabeza tomó resueltamente. El primer mil se cubrió en 2:57.63 y a partir de ahí tiró el ugandés Moses Kipsiro. A cuatro vueltas del final el británico Mo Farah, al que España derrotó en el último europeo, aceleró arriba y seleccionó a ocho. Al toque de campana quedaban seis y en la recta final España conservó el cuarto puesto con 13:48.88.

Debut de Bezabeth

Alemayehu Bezabeth, nacido en Addis Abeba hace 22 años y dirigido por Manuel Pascua en Madrid, debutaba con la selección española tras adquirir a última hora la nacionalidad, y fue el primero de los tres en salir a la pista.

El irlandés Alistair Cragg marcó la pauta desde el principio. Pasó el segundo mil en 5:31.53. Bezabeh, en el centro del grupo, sufrió un tropezón y se salió de pista pero en dos pasos regresó sin complicaciones. A 6 vueltas del final el irlandés dejó de tirar

A tres vueltas Alemayehu se puso al frente y permaneció en puestos delanteros al toque de campana. Siete atletas se jugaron en la llegada las cuatro plazas de acceso directo y el español, derrotado en el mano a mano con Kidane Tadesse, terminó quinto con 13:37.88.

Quiñónez, primer finalista en vallas en 24 años

Jackson Quiñónez, plusmarquista nacional de 110 metros vallas, se convirtió en el primer español que se clasifica para una final olímpica de esta prueba en los últimos 24 años, al obtener el tercer puesto con su mejor marca de la temporada (13.40) en la segunda semifinal.

Sólo el oscense Javier Moracho, séptimo en Moscú 1980, y el barcelonés Carlos Sala, que obtuvo el mismo puesto en Los Angeles 1984, habían disputado una final olímpica de 110 metros vallas.

Las semifinales seleccionaban para la carrera decisiva sólo a los cuatro primeros de cada carrera, sin opciones de repesca. Quiñónez partió por el noveno carril, lejos de la zona "caliente", pero progresó en la segunda parte de la carrera hasta alcanzar el tercer lugar, con la misma marca que el jamaicano Maurice Wignall.