Alberto Entrerríos
Alberto Entrerríos defendido por varios integrantes del combinado húngaro (EFE). EFE
La selección española de balonmano certificó el sábado su clasificación para los cuartos de final del Mundial de Alemania, tras imponerse por 31-33 a Hungría, en un encuentro en el que España recuperó algunos de los valores, desaparecidos en el choque Dinamarca, que hicieron hace dos años campeón del mundo a los de Pastor.

El conjunto español pareció haber aprendido la lección tras la derrota sufrida ante Dinamarca y tal y como reclamó una y otra vez Juan Carlos Pastor, la selección nacional dejó a un lado los ataques directos que llevaron al fracaso ante los nórdicos, para dar una mayor continuidad al juego ofensivo.

El sábado sí llegaron los balones a los extremos, sí se movió a la defensa húngara de lado a lado en busca de crear nuevos espacios si el balón no podía llegar al pivote Rolando Uríos, primera opción en la dinámica de ataque del equipo nacional.

Pese a ello, el equipo español tuvo innumerables problemas para frenar los uno contra uno del jugador de origen cubano Ivo Díaz, que confirmó sobre la pista las advertencias del seleccionador español, que en la previa del encuentro destacaba el excelente estado del jugador del Arrate.

Soberbio Barrufet

De este modo, el equipo nacional llegó al descanso con tan sólo dos goles de ventaja (15-17), gracias a un postrero lanzamiento de penalti de Iker Romero, que hoy se olvidó de sus frivolidades desde los siete metros, y anotó las tres penas máximas de las que dispuso la selección en la primera parte.

Crecidos, los de Juan Carlos dieron un primer estirón en el marcador para situarse con cinco goles de ventaja (19-24) a los ocho minutos de la reanudación.

Renta que las intervenciones de David Barrufet impidieron que bajara, con tan solo una excepción (26-28). En esos cruciales instantes, España no se descompuso y aportó dos tranquilizadores goles (26-30) para afrontar con relajación los últimos siete minutos de encuentro.

Tiempo que sirvió únicamente para ratificar la recuperación definitiva del cancerbero David Barrufet, así como el excelente momento de forma de David Davis e, incluso, para poner un broche de oro al cumpleaños de Uríos, que cumplía 37 años, coronándose como máximo goleador del equipo español

FICHA TÉCNICA:

31 - Hungría: Puljezevic; Tamas Ivancsik (4), Nagy (4), Díaz (8), Csaszar (1), Gergo Ivancsik (5,2p) y Gal (5) -equipo inicial- Fazekas (ps), Ilyés (2), Mocsai (1), Tombor (-), Katzirz (-), Herbert (1) y Vadkerti ()

33 - España: Barrufet; Víctor Tomás (3), Belaustegui (1), Juancho Pérez (1), Romero (6, 3p), Davis (6) y Chema Rodríguez (2) -equipo inicial- Hombrados (ps), Alberto Entrerríos (5), Uríos (7), Raúl Entrerríos (-), Garabaya (1), Lozano (-) y Juanín García (1).

Marcador cada cinco minutos: 4-2, 4-5, 8-8, 10-10, 11-13, 15-17 (Descanso) 18-21, 20-24, 22-26, 26-28, 27-32 y 31-33 (Final)

Árbitros: Abrahamsen y Kristiansen (Noruega). Excluyeron por dos minutos a Gal y Herbert (2) por Hungría; y a Davis, Garabaya, Juancho Pérez y Lozano por España.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo II disputado en el SAP Arena de Mannheim ante unos 12.500 espectadores. Lleno.