Derrota de España en el Mundial femenino
Las jugadoras de España se lamentan tras su eliminación ante Estados Unidos en el Mundial femenino. EFE

España se va del Mundial femenino con una mezcla de orgullo y de rabia. Plantó cara nada menos que a la actual campeona y gran favorita, y solo dos goles de penalti, el último de ellos muy discutido y en el tramo final del partido, le dieron el pase a Estados Unidos (1-2).

El choque es, además, fiel reflejo del impresionante crecimiento del fútbol femenino en España y demuestra que no hay ya ningún rival al que la selección nacional no le pueda plantar cara. El presente hace sentir orgullo por lo realizado, el futuro no puede ser más prometedor.

Las españolas comenzaron con mucha ambición, y la primera llegada fue suya con un disparo de Guijarro que rechazó la defensa norteamericana, pero pronto recibió un duro mazazo. Una internada por la derecha de Tobin Heath acabó con un pisotón de Mapi León y, pese a que fue leve, la colegiada no lo dudó y señaló los once metros.

Megan Rapinoe no perdonó, y en apenas cinco minutos el marcador ya reflejaba un 1-0 para las estadounidenses que hacía pensar en lo peor, en que el encuentro iba a ser un paseo para las actuales campeonas del mundo.

Sin embargo, España no se rindió, y fruto de su presión arriba llegó el empate. La portera Naeher cedió a la central Sauerbrunn, quien se confió. El robo de balón en la frontal le dejó el balón a Jenni Hermoso y su disparo, pleno de calidad, se coló por toda la escuadra.

Solo se llevaban diez minutos del choque, pero las de Vilda ya habían dejado claro que no se iban a rendir. Estados Unidos se volcó entonces, y apretó a una España desbordada. Un chut de Rapinoe lo sacó Sandra Paños con una buena mano abajo, y el gol rondó el área en varias ocasiones. Primero en un barullo en el área, después en un centro de Crystal Dunn que no encontró rematadora, más tarde en un lanzamiento algo de Julie Ertz.

Fueron los peores momentos de la Roja, que aguantó de manera espectacular el asedio estadounidense, que tenía a Rapinoe como estrella, un puñal en la banda izquierda. Con el paso de los minutos, España se fue asentando y las tricampeonas ya no llegaban con tanta facilidad. Solo un disparo lejano de Samantha Mewis creó algo de inquietud, y al descanso se llegó con un sorprendente y esperanzador empate. Eso sí, sin Vicky Losada, que se tuvo que retirar a la media hora por un fuerte golpe en el ojo.

En la segunda parte, las fuerzas se igualaron un poco más. El dominio era americano, pero las llegadas más peligrosas eran de las españolas, que hacían mucho daño al contragolpe, especialmente con una muy activa Lucía García. Un disparo lejano y algo alto de Lavelle fue el único aviso de las campeonas, mientras que España tuvo su gran ocasión en un centro chut de Patri Guijarro que se fue muy cerca del palo y casi se convierte en el segundo.

Sin embargo, y cuando más atascadas estaban las norteamericanas, un nuevo penalti las rescató. Virginia Torrecilla llegó algo tarde a golpear el balón, soltó la pierna, Lavelle cayó... y la colegiada señaló los once metros. Tras unos momentos de incertidumbre, pues la pena máxima fue muy dudosa, y tras consultar el VAR, el penalti se confirmó y Rapinoe volvió a transformarlo.

Quedaba todavía un cuarto de hora, y la Roja jamás se rindió. La fortaleza de las de Jorge Vilda quedó perfectamente reflejado con la reacción de las estadounidenses, que dieron un paso atrás para defender una victoria que les costó muchísimo más de los que se esperaban. Estados Unidos se lleva el billete para cuartos, pero también un baño de humildad... y un susto final, en un posible penalti sobre Torrecilla en el minuto final del descuento que esta vez no se señaló. España es ya un rival al que debe mirar de tú a tú.