María Vasco se hace con el bronce
María le dedicó la victoria a su padre, fallecido el pasado año. (EFE) EFE

¿Ha vuelto a ser feliz?
Ya lo era antes de la medalla, aunque ha sido uno de los mejores momentos.

Porque hubo momentos muy difíciles...
Sí. 2006 fue el peor año de mi vida. La pérdida de mi padre fue muy dura porque estaba muy unida a él. Pero un día me dí cuenta que ya no estaba y tenía que asumirlo.

¿Pensó en dejarlo todo?
Después de los Europeos de Goteborg. Cuando todo va bien la gente se sube al carro, pero después te das cuenta de que no tienes ayuda y no me refiero sólo al tema económico. No abandoné por mi padre. Hubiera sido una cobarde.

Pensé en dejarlo tras los Europeos de Gotegorg, pero no abandoné por mi padre. Hubiera sido una cobarde.

¿Este bronce sabe a oro?
Lo veo de ese color.

¿Le ha felicitado ya el seleccionador nacional, Josep Marín?
Ni lo ha hecho ni lo hará. No me habla. Pero debería felicitarme porque es su obligación.

Sabe que en Pekín se le va exigir medalla...
Ése va a ser objetivo. Voy a prepararme a conciencia.

¿Qué impresión se lleva de Japón?
Que los japoneses son muy educados y cuadriculados.

¿Tiene algo pensado para cuando cuelgue las zapatillas?
Por lo menos tengo cuerda hasta los Europeos de Barcelona en 2010, pero no me gustaría seguir vinculada al atletismo. Me gusta la tele y la radio.

¿Se imagina en un dúo con Andrés Montes?
Estaría guapo (risas).

¿Tiene instinto maternal?
Quiero ser madre, pero antes tengo que convencer a mi marido.

¿Niño o niña?
Una niña que se llamará de nombre Lucía.fco. pelayo