Enhamed Enhamed, uno de los atletas paralímpicos españoles más exitosos de la historia, quiere volver a nadar en Tokio 2020. Ganador de nueve medallas en paralimpiadas, pasó este lunes por el programa ‘La resistencia’ de Movistar+ y desgranó algunas curiosidades de su competición y del día a día de un deportista ciego en Madrid.

“A partir de las 10 de la noche no hay sonido en los semáforos para cruzar la Castellana. Entonces, mi perra y yo nos miramos y decimos: ‘¿Cruzamos? Pues no sé”, bromeó. También contó al presentador, David Broncano que la policía acostumbra a pararle para ponerle una multa cuando le ve circulando en bici con los auriculares puestos: “Entonces les digo que los llevo para escuchar el GPS y saco el bastón”, dijo desplegándolo.

Este utensilio es vital para desplazarse, aunque no evita todos los problemas: “Tú lo mueves haciendo un arco; a veces pasan el bastón y la mano pero la cabeza se queda en la farola”. Otro enemigo son las obras: “Lo peor es cuando quitan la valla pero dejan el agujero. Yo me caí en uno y cuando ya estaba dentro me dice un obrero: ‘¡Cuidaooo!”

Una tuerca marcada en la cabeza

Enhamed también bromeó con la sana rivalidad de su deporte (“No nos miramos mal”) y explicó algún detalle de la competición, como el giro en la piscina. Al tratarse de nadadores ciegos, los entrenadores se colocan al final de cada largo y le avisan mediante un toque con un palo. “El palo tiene un corcho en el extremo, pero a mí nunca me han dado con el corcho. Tengo la tuerca aquí marcada en la cabeza”, rió. “Puedes quedarte un mes con un chichón pero si te quedas sin la medalla es para toda la vida”.

Otra dificultad es la falta de referencias de los rivales durante la carrera: “De repente sientes una salpicadura y dices: ‘Me ha adelantado el chino’. Y al final te enteras de que has ido siempre en cabeza, el chino iba atrás y la salpicadura era tuya”.