Fernando Alonso
Fernando Alonso, durante las 24 horas de Le Mans. Toyota Gazoo Racing

Desde el primer momento, Fernando Alonso se mostró algo descontento de cómo le iba la carrera de las 24 horas de Le Mans. Al asturiano no le salió bien el primer relevo, y por eso esperaba con ansia el segundo, disputado de noche. Si el año pasado le salió de manera espectacular, ¿por qué no iba a poder repetirlo?

Por eso reaccionó como reaccionó cuando vio que no le dejaban subir al Toyota TS050 cuando quería. Rondaban las 2:30 de la madrugada y Alonso llevaba un buen rato con el mono y el casco preparado. Ordenaron entrar a Sebastien Buemi y el español se levantó de la silla, se ajustó el casco y se preparó para salir. Sin embargo, desde el equipo, le dijeron que se diera la vuelta: Buemi se quedaba en pista.

El cabreo del español fue indisimulado. No tanto porque no le dejaran salir a pista, que también, sino porque ese tiempo lo podía haber aprovechado para descansar, algo vital en esta carrera.

Lo peor no fue eso, sino que además de no salir a rodar, vio cómo su Toyota 8 perdía la primera posición con el 7 cuando Mike Conway dejaba su asiento a Kamui Kobayashi, que le ganó la posición en boxes.