Un empate, y gracias
El defensa del Atlético Seitaridis se lanza al suelo pero no evita el gol de Güiza, del Mallorca.(Martín / EFE)

Otra temporada más y, por ahora, las mismas aguas vuelven a correr a orillas del Manzanares. El enésimo proyecto del Atlético de Madrid, que se puso ayer de largo en Liga frente a su público, no termina de convencer pese al cegador brillo que mostró en la previa de la UEFA frente a la Vojvodina en el Calderón.

El conjunto de Javier Aguirre, que mostró buenas maneras en la circulación del balón, demostró que sigue con muchos problemas en el centro del campo y en el centro de la zaga. Ni Pablo ni Perea han logrado alcanzar el nivel de su primera temporada en el club y Raúl García y Maniche no acaban de conectar.

Güiza hace el 0-1

El buen comienzo rojiblanco, gracias a que se adueñaron del esférico, se vio truncado tras una galopada por la banda derecha del argentino Jonás Gutiérrez, que habitilitó a Güiza para que el jerezano, aprovechando la indecisión entre los centrales y Leo Franco, colocara el 0-1 antes del minuto 20.

El partido se ponía cuesta abajo y sólo un activo Simao impedía que aparecieran los primeros síntomas de ansiedad por el Calderón a las primeras de cambio.

Aguirre dio entrada a Reyes con la esperanza de que surgiese el futbolista que le dio la pasada campaña la Liga al Madrid, pero el sevillano se contagió de la angustia con el paso de los minutos. Y a falta de 13 minutos se obró el milagro: un zurdazo de Pernía, ayer silbado, empató un choque que parecía perdido.

Aguirre: «Un punto sabe a poco»

El mexicano Javier Aguirre, entrenador del Atlético de Madrid, declaró tras el partido de ayer ante el Mallorca que «es un punto que sabe a poco» y admitió la posibilidad de que a sus jugadores «les falte algo de chispa». «En cuanto a posesión de balón y llegadas, nuestro equipo mereció algo más. Ellos hicieron su gol en una contra y fue difícil acorralarles, pero, aun así, su portero hizo varia paradas buenas», añadió el preparador rojiblanco.