Unai Emery
El entrenador del Valencia, Unai Emery. REUTERS

En euskera, “Unai” significa "pastor". Y algo de eso tiene Unai Emery, entrenador del Valencia CF. "¿Pero vamos a estar 20 minutos?", bromea.

Lo que no es de broma es el buen arranque del Valencia...
Las sensaciones son positivas, pero la campaña es larga y las expectativas son altas.

¿Comprende la bipolaridad mediática de esta Liga entre Barça y Madrid?
Históricamente son dos clubes fundamentales: por la información que genera, por los seguidores que mueven,… Este Valencia quiere un hueco en esa competencia. El Sevilla, el Villarreal y quizá el Atlético están en esa disposición. Esta Liga está abierta.

¿Son Villa y Silva los mejores ‘fichajes’ del Valencia?
Después del verano movido que hemos tenido en torno a ellos se podría ver así. Villa, Silva, y también Mata, están aquí con ganas, ambiciosos y motivados para buscar el bien común. Como técnico, sólo puedo estar agradecido.

Es una afición de paladar exquisito, exigente; si le das, responde

El fútbol es un estado de ánimo. ¿Mestalla cómo está?
Ante el Sevilla hubo química entre nuestro juego y la grada. Repetirlo es una responsabilidad. Mestalla siempre exige; es una afición ejemplar.

Magnífica e inconformista...
Es una afición de paladar exquisito, exigente; si le das, responde. Sabiendo eso, tenemos que cumplir nuestra obligación de ganar y cumplir sus expectativas.

Señaló a Johan Cruyff y José Luis Mendilibar como referentes ¿No son dos estilos muy opuestos?
Me crié como futbolista con los planteamientos del Barcelona de Cruyff. Mendilibar, con el que llevo una carrera paralela, saca muchísimo provecho a sus plantillas; eso lo valoro. Creo, eso sí, que se aprende de todos los entrenadores. Ahí está Guardiola: su aparición abre un nuevo camino, enseña otras posibilidades…

¿Qué aprendería de Emery?
Considero muy importante hacer un equipo cohesionado, un bloque que tenga objetivos claros y mantenga un compromiso con la entidad, con los compañeros y con uno mismo; un bloque donde haya respeto. Y a partir de ahí, me agrada una máxima del fútbol: el que más oportunidades genera es el que más posibilidades tiene de ganar.

¿Usted es un técnico con un jugador dentro o vicerversa?
Las dos son facetas importantes. Como jugador profesional, en el campo ejercía de técnico. Ahora, de entrenador, intento ponerme siempre en el lugar del profesional.

Considero muy importante hacer un equipo cohesionado¿Lo psicológico se impone cada vez más a lo táctico?
La psicología supone un 25% de todos los aspectos que yo destacaría. A partes iguales, hay cuatro niveles que contribuyen en un 25%: lo psicológico, lo técnico, lo táctico y la preparación física.

Como técnico es frío e insensible y no se casa con nadie, decía el defensa Iñaki Bea, amigo y ex compañero...
Siempre hay una barrera entre técnico y jugador. Siempre. Pero esa barrera se puede acercar o alejar sin que haya que sobrepasar un límite. A partir de ahí, me considero uno más, bien es cierto que con mis responsabilidades, pero uno más del vestuario.

Concluye contrato en junio...
Un técnico firma un contrato, pero en este mundo nunca sabe qué puede pasar. El entrenador sólo vive el presente.

No le obsesiona renovar...
No, sólo me preocupa ganar cada domingo y que mi equipo tenga una idea clara.