Egoitz García
El ciclista vasco Egoitz García posa para las fotografías oficiales de su formación, el equipo francés Cofidis. COFIDIS CYCLING TEAM

Clásicas y semi-clásicas hay muchas, porque la etiqueta tiene algo de genérica, pero monumentos solo hay cinco y en dos de ellos, el Tour de Flandes y la París-Roubaix, nunca ha ganado un ciclista estatal. Y eso sin obviar que los primeros éxitos españoles en la Lieja-Bastoña-Lieja o el Giro de Lombardía se remontan, respectivamente, a 2006 y a 2012. La Milán-San Remo, gracias a Miguel Poblet y Óscar Freire, está mucho mejor cubierta. Pero Flandes y Roubaix son territorios vírgenes. Empedrado, viento, en la primera repechos de gran pendiente y en las dos seguramente mal tiempo.

Al final las clásicas requieren un físico. Y a partir de ahí, una constanciaRetirado Juan Antonio Flecha, el ciclista español que mejores actuaciones ha firmado en las citas belga y francesa en los últimos años, un vasco de 27 años parece tomar su relevo. Egoitz García, ciclista del Cofidis, firmó este sábado una novena plaza en la Omloop, la primera clásica belga de empedrado y (cada vez más) muros. Meritoria posición por un doble motivo: porque en 2013 (en su debut) acabó décimo, por un lado; y porque era el único español en liza este 2014, por otro. "Lo que ha hecho Flecha, con tres podios y mucho puesto entre los diez primeros, es muy meritorio. No era tan mediático, pero lo intentó mil veces. Nunca guardó nada. Es un luchador", proclama.

"Siempre me han gustado, me han atraído, estas carreras y le pedí al equipo participar en las que tuviéramos invitación. Disfruté mucho en primer año y cada vez disfruto más. Tengo que volver y participar más veces para coger experiencia, indispensable en estas pruebas", recuerda un García  que tras su fichaje por el Cofidis y una libertad absouta en sus deseos se estrenó con una Kuurne-Bruselas-Kuurne, la de 2012, que dentro de las clásicas es una prueba más para sprinters y hombres rápidos.

¿El pavé es una cuestión de actitud? "Hombre, también hay que tener aptitudes físicas. No creo que un escalador de poco peso, una persona de 60 kilos por decir un caso, vaya a destacar. Daría muchos botes, dominaría peor la bici... Al final las clásicas requieren un físico. Y a partir de ahí, una constancia. Un volver año tras año. Es un ejercicio de insistencia para coger todos los detalles, limar errores...", comenta un García que, preguntado por la carrera que más le llama, lo tiene claro: Flandes.

"En principio la París-Roubaix tiene mucho nombre. El año pasado estaba con los mejores a 60 kilómetros del final, pero un pinchazo me dejó fuera de juego. Pero me llama más el Tour de Flandes. Me van mejor los repechos. En general para mí estas carreras son como un juego. A parte del sufrimiento, porque es real y porque llegas a meta vacío, afrontarlas así de ayuda a disfrutarlas", concluye un ciclista con un único triunfo profesional en una prueba de aires clásicos, aunque muy joven (e impulsada por el fallecido Laurent Fignon): la París-Correze.