Éder Militão, durante el Oporto vs. Roma de la Liga de Campeones.
Éder Militão, durante el Oporto vs. Roma de la Liga de Campeones. EFE

Después de dos temporadas como titular en el São Paulo, la experimentada red de ojeo en el mercado sudamericano del Oporto firmó el pasado verano a Éder Militão, en una operación que tiene un obvio paralelismo con Pepe, más después de que el Real Madrid se haya asegurado los servicios del zaguero de Sertâozinho.

A pesar de que Sergio Conceiçao tardó en darle el rol como titular en la zaga portista, no tardó en hacerse indiscutible, primero como defensa central –su posición natural y para lo que sin duda le ha incorporado el Real Madrid-, y después y tras el regreso al club de Pepe en el mercado de invierno, como lateral derecho, más como parche para mantener en el once su listón más alto en términos de calidad defensiva que como solución a largo plazo.

Militão es un defensa muy explosivo, elástico y tremendamente impetuoso, lo que le permite destacar en dos cuestiones: anticipación sobre delanteros rivales, y protección de largos espacios a la espalda de la defensa, cualidad importante a la hora de llegar a un equipo que a priori va a pasar con el balón en campo contrario mucho más tiempo que su rival.

Es la toma de decisiones en los días de máxima exigencia la que abre la incógnita sobre su éxito en el Real Madrid, ya que a sus 21 años suele elegir más veces de la cuenta meter el pie que aguantar la posición, lo que a pesar de que en muchas ocasiones repercute en éxito gracias a su buena capacidad para anticipar y su intensidad a la hora de ejecutar la acción defensiva, también abre puertas y obliga a una buena respuesta colectiva para proteger ese espacio que él deja descubierto.

Incorpora el equipo blanco, principalmente, un portento físico. Su velocidad es una característica clave, tanto para arrancar en espacios reducidos -donde sufre más ante delanteros habilidosos que cambien de dirección- como en velocidad sostenida a campo abierto, donde no es fácil ganarle una carrera, lo que le convierte en un elemento bastante fiable si el equipo decide presionar al rival o, simplemente, hay que frenar un contragolpe después de que éste haya sido lanzado.

En esa ristra de buenas condiciones en lo físico hay que destacar, quizás por encima de todas ellas, una tremenda capacidad de salto, lo que le convierte en un jugador bastante dominante en el juego aéreo. Tanto para frenar a delanteros sobre los que el rival juegue en largo como a la hora de defender el área, donde es un especialista para cerrar centros laterales, tanto por su técnica para cabecear y su potente salto como por su elasticidad a la hora de ejecutar despejes complejos, es un recurso defensivo de primer nivel si el balón está en el aire.

El potencial de Militão está fuera de toda duda, situando la incógnita en cómo va a conseguir serenar todo ese torrente de energía, tanto a la hora de decidir cómo afrontar las acciones defensivas -en la anterior etapa de Zidane se priorizó siempre la defensa del espacio sobre el intento de robo- como en su gestión del balón, donde sin duda el brasileño está un escalón por debajo de la capacidad de pase y conducción de pelota de Varane, y a gran distancia de la jerarquía de Sergio Ramos, defecto este que puede pesar en la exigencia del Santiago Bernabéu en caso de acumular demasiadas pérdidas de pelota.