La FIFA no habla. Los errores que le costaron su primer gol en contra a México –el fuera de juego del argentino Tévez– y le privaron del empate a Inglaterra –el gol de Lampard– han vuelto a despertar las críticas hacia la FIFA por el, dicen, sinsentido de no recurrir a las nuevas tecnologías, un ojo de halcón como el del tenis, por ejemplo, para evitar tales fallos.

El sindicato internacional de jugadores (FIFPro) fue uno de los escépticos con la "la postura inflexible de la FIFA", ya que en su opinión "está en juego en la credibilidad de este deporte" y la tecnología no sólo es "algo factible", sino que "el mundo del fútbol la reclama".

Nosotros tendremos que ir a casa porque nada habrá para mejorar

La FIFA, mutis por el foro, recalcó "no hacer comentarios sobre las decisiones de los árbitros en los terrenos de juego" y se limitó a recordar las directrices de la IFAB, la International Board, el organismo que reúne a las cuatro federaciones inglesas y la propia FIFA y dicta las normas del balompié, las mismas que hablan de "la simplicidad y universalidad" como razones de su éxito; las mismas que dicen que la tecnología da igual, porque además de costosa, la decisión al final será humana y el juego, ante todo, debe ser dinámico, poco apto a interrupciones.

Tuvo que ser Dunga, el seleccionador brasileño, el que oficializase un porqué: "Fútbol es polémica, debate. Si todo es perfecto, no habrá nada que discutir. Ustedes perderán el trabajo porque no tendrán sobre qué polemizar, y nosotros tendremos que ir a casa porque nada habrá para mejorar", señaló.