Carlo Petrini, ex jugador en los años 70 de Génova, Milán, Torino y Roma, ha desvelado en una entrevista al canal de televisión Sky Sport 24 cómo se dopaban en ese periodo.

"Además de tomar varios fármacos, sufrí el dopaje porque sufrir es la palabra que representa lo que pasé", explicó el ex jugador, cuyas declaraciones han causado un fuerte impacto en el mundo del "calcio".

"La primera vez que pasó llegaron a los vestuarios el médico, el masajista y el entrenador. El médico llevaba un frasco en las manos, que parecía un botella de naranjada", explicó el ex futbolista.

Pretini continuó explicando cómo aquel día, al no existir entonces jeringuillas de usar y tirar, "la misma aguja se introdujo cinco veces en aquel frasco y después pinchó a cinco jugadores diferentes".

La misma aguja se introdujo cinco veces en aquel frasco y después pinchó a cinco jugadores diferentes

Tras estas inyecciones, aseguró el ex futbolista, "te dabas cuenta de lo que te habían dado, porque podías correr, saltar, caerte, presentarte ante el portero sin cansarte y con la mente siempre lúcida. Se tenía una fuerza inimaginable".

"Durante un encuentro te salía una especie de baba verde de la boca, que tenías que escupir para no ahogarte", añadió el ex delantero, que explicó que otro de los efectos del dopaje era tener la lengua hinchada.

"Sólo a las 3 ó 4 de la madrugada, te llegaba el cansancio y te podías dormir en cualquier sitio", agregó.

Petrini afirmó que las inyecciones eran una costumbre generalizada entre los equipos y que "incluso algunos de sus compañeros se las ponían ellos mismos, porque no se fiaban de los masajistas".