Djokovic con la Copa en Australia
Novak Djokovic besando la copa de campeón del Open de Australia. EFE

En uno de los partidos más épicos de la historia del tenis, Novak Djokovic se impuso en la final del Open de Australia a Rafa Nadal por 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5) y 7-5 en un duelo que duró 5 horas y 53 minutos, la final más larga de la historia de los 'Grand Slam'.

Djokovic sigue siendo la 'bestia negra' del español en sus últimos enfrentamientos, pero Nadal demostró que está mucho más cerca que el año pasado del número 1 del mundo y que la diferencia entre ambos es mínima, apenas apreciable, y que sus duelos se decidirán siempre por pequeños detalles, tal y como sucedió esta vez en Melbourne.

Tercera victoria de Djokovic en Australia y quinto 'grande' para el serbio

Nadal salió dispuesto a olvidar todas las derrotas de 2011 y con un juego agresivo, empezó dominador la primera manga. El balear, que siempre había empezado perdiendo los últimos partidos ante el serbio, era consciente de la importancia del primer set y salió muy mentalizado.

Djokovic, demasiado frío, se veía desbordado por el juego del español y pronto cedía su saque, en su tercer servicio del choque. El juego de Nadal era sólido y, pese a una rotura del serbio, no se desmoronaba y seguía atacando, consciente de que ante 'Nole' no se puede jugar a no fallar.

Con 5-5 en el marcador y con un partido que parecía encaminado al tie-break., Rafa sacó su mejor juego para romper el servicio de Djokovic y después llevarse el primer set (5-7).

Impresionante primera manga en la que se vio a los dos mejores tenistas del mundo en su esplendor, especialmente a Rafa. Nada menos que una hora y 20 minutos duró el parcial.

El esfuerzo pareció afectar a Nadal, que empezó el segundo set demasiado relajado. Pronto rompió Djokovic el servicio de Nadal, pero el balear no se rendía y plantaba batalla al serbio en un partido que seguía ofreciendo puntos épicos, variedad de golpes e intercambios largos e intensos, como si de un partido de tierra se tratara.

El premio para Rafa llegaba en el noveno juego, con Djokovic sirviendo para ganar el set. Al serbio se le vio nervioso por primera vez en mucho tiempo y tras un fallo impropio de él y una doble falta, llegaba la rotura de Rafa.

Nadal veía las primer grietas en Djokovic, pero éstas fueron efímeras. El serbio jugó un gran juego al resto y la presión esta vez afectó a Nadal, que cometió una doble falta con bola de break en contra y cedió la manga (6-4).

Parte de las esperanzas de Nadal en el partido parecieron quedarse en ese final del segundo set. La tercera manga fue de una superioridad insultante de Djokovic, que ganaba sus servicios en blanco o casi y metía presión continuamente al servicio de Nadal.

Con restos imposibles y dominando con claridad casi todos los puntos, 'Nole' se dio un paseo ante un Nadal impotente y que no encontraba la manera de hacer daño al serbio.

El resultado del set, 6-2, dejaba claro que la balanza ya se había inclinado claramente hacia Djokovic, que recuperaba además de la ventaja en el marcador, la anímica. Rafa estaba muy tocado.

Nadal nunca se rinde

Pero derribar a Nadal no es tarea tan sencilla ni aunque le hayas ganado las últimas seis veces o seas el número 1 del mundo. El juego de 'Nole' seguía siendo superior en la cuarta manga, ganaba sus servicios con gran comodidad, pero Nadal no se rendía y se aferraba a mantener su servicio.

Con 4-3 para el serbio, llegaba el momento clave. Un 0-40 ponía contra las cuerdas de nuevo al español, pero se acaban los calificativos para describir la garra del tenista balear. Cinco puntos seguidos, impecables cada uno de ellos y demostrando el repertorio de Nadal, le daban el juego justo antes del parón por la lluvia.

Ya con la pista techada, el partido se veía abocado a un dramático tie-break que no fue más que un resumen del set. Otra vez Nadal contra las cuerdas con el 5-3 para Djokovic y otra vez reacción de un irreductible Nadal que lograba cuatro puntos consecutivos y forzaba la quinta manga. Heroico.

La superioridad del tenista serbio ya no era tal en el quinto y definitivo set. Los juegos en blanco al servicio empezaron a caer del lado del balear mientras que Djokovic ya no ganaba su saque con tanta comodidad, el cansancio empezaba a hacer mella.

Nadal, en su mejor momento del partido, rompió el saque de Djokovic, colocandose 2-4 arriba y además con grandes sensaciones, pero el serbio, una vez más, se levantó y rompió el servicio de Nadal cuando más favorable parecía el partido para el español.

Con empate a 5, ambos jugadores seguían ofreciendo un recital de golpes, pero llegó el momento del error de Nadal. Un revés a priori fácil se perdió en el pasillo y provocó que Djokovic se encontrara ante la ocasión de romper el saque del español.

No perdonó el serbio con el saque de Rafa y sí que lo hizo el balear cuando en el juego siguiente tuvo bola de break. Djokovic la salvó y ganó su saque y uno de los partidos más épicos que se recuerdan en la historia del tenis. El año no ha hecho más que empezar y la temporada tenística promete ser de órdago.