Diez años de Faubert, el peor fichaje de la historia del Real Madrid

Julien Faubert, considerado uno de los peores (para muchos, el peor) fichaje de la historia del Real Madrid.
Julien Faubert, considerado uno de los peores (para muchos, el peor) fichaje de la historia del Real Madrid.
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Vestir la camiseta del Real Madrid no está al alcance de muchos futbolistas, pero muchos de los que la han vestido no se creen cómo lo han logrado. Hay un caso que es recordado especialmente por la afición blanca, especialmente cuando se rememoran los peores fichajes de la historia del club. En muchas de esas listas, no sólo aparece Julien Faubert, sino que lo hace en una posición muy destacada, sino es el primero.

El 30 de junio de 2009, el Real Madrid anunciaba la incorporación en calidad de cedido de este centrocampista semidesconocido procedente del West Ham United. Centrocampista de 25 años con, en teoría, polivalencia para jugar de lateral derecho, el por entonces secretario técnico Miguel Ángel Portugal le incorporó para un puesto en el que Juande Ramos había pedido un refuerzo. Vicente Boluda, presidente del club, dio su OK, fiándose más del presunto ojo clínico de Portugal que del conocimiento que había sobre el futbolista, del que casi nadie sabía nada.

Su llegada a Madrid fue un presagio de lo que iba a ocurrir. Faubert y Portugal aterrizaron en Barajas y no había nadie esperándoles: ni un periodista, ni un empleado del club ni mucho menos algún aficionado. Dos días más tarde, Alfredo Di Stéfano le daba la camiseta que vestiría durante unos pocos días en su carrera deportiva.

Sólo jugó un partido en el Santiago Bernabéu. Fue de Liga, contra el Racing de Santander, una semana después de llegar al equipo. Salió a media hora del final para sustituir a Arjen Robben y en su primera invervención, entregó el balón a un contrario. Por la banda se le veía correr lento, con un sobrepeso que generó entre desconfianza, vergüenza y risa en la grada blanca. Se convirtió en el foco de las críticas de un Madrid que, ya de por sí, estaba en crisis.

"Sólo me sobran 500 gramos", afirmó días después, pero una misteriosa lesión de la que nunca hubo parte médico sirvió de coartada para lo que parecía un hecho constatado: Juande Ramos no volvió a contar con él más que otros 30 minutos ante el Athletic de Bilbao.

Si en el campo dio poco juego, en el banquillo lo hizo mucho más. Forma parte ya de la historia de la televisión y de las retransmisiones deportivas ese plano de Faubert entre sentado y tumbado de un asiento del banco de El Madrigal de Villarreal. Faubert no estaba muy atento al partido, que acabó con derrota blanca por 3-2 en el último minuto, sino todo lo contrario: las cámaras le captaron con los brazos cruzados, la cabeza sobre el respaldo y los ojos cerrados. Se había quedado dormido.

"Hubo una foto mía en la que decían que estaba durmiendo en el banquillo, cuando sólo cerré los ojos una décima de segundo y acabé siendo objeto de burla durante algunas semanas. Fue algo muy gratuito y muy fácil", dijo tiempo después, cuando ya le habían empaquetado de vuelta al West Ham y se sentía "un cabeza de turco".

Para la posteridad quedó la despedida que le dedicó un aficionado en el que sería la última visita de Faubert al Bernabéu. El 24 de mayo de 2009, una semana después de la siesta en Villarreal, el Real Madrid jugó su último partido de la Liga 2008/09 ante el Mallorca, y en un punto alto de la grada blanca, apareció una sábana de unos dos metros de ancho con una frase que ya es historia del madridismo: "Gracias por todo, Faubert". Fue el broche perfecto.

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