Todas las líneas de juego de España estuvieron mal ante Brasil, pero una de las peores fue la defensa. La selección local ganó cuanto quiso la espalda a la zaga, que se vio desarbolada en todo momento.

Uno de los que más sufrió fue Álvaro Arbeloa. Falló en la jugada del primer gol, en el primer minuto, no pudiendo despejar el balón que Hulk centró y que llegó a Fred para marcar. Pero su error grave llegó en el 2-0. Incomprensiblemente, dejó sólo a Neymar, que no perdonó el segundo. Pases mal dados, balones perdidos, siempre desbordado y encima con una amarilla, tuvo que ser sustituido en el descanso por Del Bosque para evitar daños menores.

No fue mucho mejor el partido de Piqué. También falló en el primer gol (estaba junto a Arbeloa) y encima, acabó expulsado cuando derribó a Neymar a los 20 minutos del segundo tiempo. El que será su compañero se marchaba solo y el jugador del Barça, que tampoco aportó nada en ataque, lo derribó de manera clara. Roja directa y se acabó la final para él.

Sergio Ramos, que en defensa estuvo algo mejor que sus compañeros, tuvo un lunar cuando falló un penalti en el minuto 10 del segundo tiempo. Bien es cierto que fue él quien se atrevió a tirarlo, pero fue directamente fuera y cortó cualquier posibilidad de remontada.

Por su parte, Jordi Alba, que se vio menos exigido que Arbeloa, también falló en algunas coberturas y permitió que Brasil montara peligrosísimos contragolpes... por la banda de Arbeloa.