David Ferrer
El tenista alicantino David Ferrer, posando para '20minutos'. ELENA BUENAVISTA

Con la serenidad que dan los años —34, en su caso—, David Ferrer hace balance de una temporada de contrastes. Ha salido del Top Ten después de muchos años y encara la nueva temporada sin un objetivo claro más que el de disfrutar de lo que le queda de tenis —"estoy en un momento en el que quiero afrontar cada torneo como si fuera el último", confiesa— y, por qué no, arañar algún puesto en la ATP.

¿Qué balance hace de este año?
Diría que un balance normal. He acabado el año 21 del mundo, cuando los últimos seis o siete había estado entre los diez primeros. Pero forma parte de un proceso lógico. Es difícil mantenerse. Este año ha habido una nueva generación y a mí me ha costado más mentalmente. Hay que aceptar lo que ha pasado y el año que viene intentar mejorar a nivel mental, sobre todo, y a nivel tenístico pequeños detalles, sentirme a gusto conmigo mismo en la pista. Ahora estoy en un momento en el que quiero afrontar cada torneo como si fuera el último.

¿Se pone algún objetivo para la temporada que viene?
Obviamente intentaré escalar en el ránking ATP, pero no hay ningún objetivo claro. El mejorar tenísticamente y aprovechar estos momentos porque luego no van a volver.

Era de los que apostaban desde hace meses por Murray. ¿Por qué?
Porque sabía que era su momento. Es puro talento y Djokovic estaba en un bache. Es algo que se veía venir y totalmente merecidísimo. Será interesante ver cómo se mantiene y aguanta la presión.

La nueva era en el tenis es algo positivo para el espectador, pero no para mí

Nueva era en el tenis. ¿Es positivo?
Sí, y tanto. Es algo positivo para el espectador, pero no para mí (risas).

¿Por qué no para usted?
Porque es verdad que sin ese cambio generacional hemos estado muchos años en el top ten (risas). Pero siempre es bueno que haya caras nuevas, como Kyrgios o Zverev, cada uno en su estilo.

¿Es tan difícil para un chaval joven entrar en el top ten?
Lo es, y más en los últimos años en los que las prevenciones de lesiones y el físico han evolucionado tanto que el jugador aguanta más. Por eso los tenistas jóvenes no entran en el top ten de forma tan prematura como lo hacían antes.

¿Cómo definiría la situación actual del tenis español?
La situación es buena. Hay muy buenos jugadores pero claro, si comparamos con Rafa Nadal... ahí no. Creo que hay jugadores que se pueden acercar y parecerse a David Ferrer, pero no a Rafa Nadal. No va a haber un Nadal, pero sí jugadores que estén cerca del top ten. Habrá relevo, jugadores que den alegrías al tenis español.

¿Alguna autocrítica con la Davis?
Subimos al Grupo Mundial, más no podíamos hacer. A partir de ahí, afrontarla con mucha ilusión. Sé que hay jugadores que superan la treintena que tienen motivación para volver a conseguir la Ensaladera.

¿Usted entre ellos?
¡Obviamente, tengo 34! (risas). En la Davis se viven emociones muy fuertes, yo las he vivido y me gustaría volver a hacerlo antes de terminar mi carrera.

He aprendido a aceptar los momentos difíciles para reinventarme

Ha sido considerado por la ATP el mejor tenista de la historia sin un Grand Slam. ¿Eso es bueno o malo?
A mí me suena bien porque siempre he hecho y hago todo lo que puedo. Me siento muy orgulloso de todo lo que he conseguido y de haberme mantenido tantos años arriba y a día de hoy estar 20 del mundo. No tengo ninguna espinita por nada.

Le conocemos dentro de la pista, pero, ¿cómo es fuera de ella?
Un tío normal, muy amigo de mis amigos, muy normal. Y tranquilo, mucho más que dentro de la pista.

¿Qué aficiones tiene?
Me gusta el deporte. Juego al tenis pero practico otro tipo de deportes. Me gusta leer, estar con la familia, los amigos, ir al cine...

Con 34 años y echando la vista atrás, ¿ha cumplido el tenis sus expectativas?
El tenis me ha dado mucho más de lo que esperaba. He podido llegar a ser número 3 del mundo, he mantenido una gran regularidad a lo largo de mi carrera, no he tenido lesiones...

¿Y aún espera más de este deporte?
Aún tengo motivación e ilusión. Me encuentro bien para afrontar una nueva temporada, ya que hemos vuelto al Grupo Mundial jugar la Copa Davis y, por qué no, conseguir algún que otro título.

¿Sigue manteniendo la ilusión intacta?
Cada año es diferente, pero sí. Este, por ejemplo, ha sido diferente a otros, en los que he estado más constante o más regular. He aprendido a aceptar los momentos difíciles para entender mejor las cosas y reinventarme tenísticamente.

Llevo desde los 12 años jugando y es cierto que quiero vivir otra etapa de mi vida

¿Y tiene algún miedo aún hoy?
A perder. Ese miedo nunca se va a ir, aunque también hace que te superes.

¿Se imagina cómo será su vida cuando deje la raqueta?
Muy diferente. Llevo desde los 12 años haciendo lo mismo y es cierto que quiero vivir otra etapa de mi vida y descansar mentalmente de todo esto. Viajar mucho menos y, cuando lo haga, que sea de otra forma. Quiero estar más estable en mi casa, con mi familia y mis amigos. Pero sí es cierto que a mí me gusta el tenis y siempre estaré vinculado a este deporte.

¿No quiere indagar por otros caminos?
No. Quiero tiempo para mí. Tiempo para entender y hacer cosas que no me ha dejado el tenis. No tengo miedo al futuro, pero sí me da algo de miedo meterme en cosas que no conozco.

BIO El tenista David Ferrer nació en Xàbia, Alicante, el 2 de abril de 1982. A sus 34 años, ocupa la 21ª posición del ránking individual de la ATP, siendo el n.º 3 la mejor posición de su carrera, alcanzada en julio de 2013 y desde octubre de 2013 hasta enero de 2014, a los 31 años y 9 meses. Entre otros torneos, ha ganado un masters 1000, el de París (2012), y 3 Copa Davis (2008, 2009 y 2011). Ha sido finalista en Roland Garros (2013) y del Torneo de Maestros (2007).