David Cañada
El ciclista aragonés David Cañada, en una imagen de archivo (D. G. / FUJI-SERVETTO). D. G. / FUJI-SERVETTO

En el Tour de Francia del año 2000, un aragonés de 25 años enrolado en el equipo ONCE ganaba notoriedad al vestir durante seis días el jersey blanco que distingue al mejor joven. Era David Cañada, al que los locutores de la ronda gala llamaban, en un macarrónico intento de pronunciar la "eñe", Canadá; escalaba bien, se defendía en las cronos, había ganado ese año 2000 la Vuelta a Murcia y el Circuito de La Sarthe, en Francia. Un diamante.

Nueve años después, Cañada, que en marzo cumplirá 34 años, lucha contra un cáncer de piel. David contra Goliat. «A comienzos de 2007 me extirparon un melanoma que me había aparecido en la espalda. Mientras disputaba el pasado Tour de Polonia [en septiembre] descubrí un bulto en la axila del brazo izquierdo. Me sometí a una biopsia y me confirmaron que el melanoma había derivado en una metástasis hacia los ganglios axilares», explica.

"Está más extendido de lo que pensamos"

Otro ciclista ante el peligro del cáncer. Como Lance Armstrong, como Sébastien Joly, como Markel Irizar, como Niklas Axelsson... «El ciclismo no es una excepción, es un fiel reflejo de la sociedad. El problema es que el cáncer está más extendido de lo que pensamos. ¿Quién no conoce a alguien que lo haya sufrido?», explica Cañada a 20 minutos. Y añade, sobre su situación: «La palabra cáncer impone mucho; y esperar un dictamen médico es como estar ante un juez que te va a dictar sentencia».

El zaragozano inició una primera fase de tratamiento en la que, cinco días semanales durante seis semanas, recibía un tratamiento oncológico a base de Interferon. Ahora, en otra fase del tratamiento, ya piensa en competir. «No voy a dejar el pelotón obligado; quiero ser yo el que tome la decisión de retirarme. Y si me veo bien, volveré a correr a final de año».

Quiere colaborar con Armstrong

«¿Si colaboraría con Amstrong-le conoce como compañeros de profesión que son: cordialidad, no intimidad- y su Fundación? Estaré encantado; me gustaría. Al vivir esta situación en primera persona me he dado cuenta que hace falta mucha más información sobre esta enfermedad», afirma Cañada.

El corredor del Fuji-Servetto (antiguo Saunier Duval) cumple en 2009 catorce campañas como profesional y, desde el 2000, un carrusel de lesiones y problemas han frenado la proyección que tenía.

Cronología de una trayectoria llena de lesiones y problemas

2001: La enfermedad Wolf-Parkinson-White le provoca taquicardias. Dos tendinitis.

2002: Dos roturas de clavícula: una, justo antes del Tour de Francia.

2003: Rotura de codo en una caída.

2004: En la Vuelta al País Vasco se cae y se rompe las dos muñecas.

2005: Sus problemas cardíacos le obligan a dejar la Vuelta a España y a pasar, con éxito, por el quirófano.

2006: En enero se opera de una necrosis en su muñeca izquierda.

2007: En una etapa del Tour en la que iba fugado se cae y se rompe un dedo del pie.