Dani Carvajal
Dani Carvajal. Luis Grañena

La carrera de Dani Carvajal ha estado llena de piedras que parecían impedirle cumplir su gran sueño de triunfar con el Real Madrid y la Selección española. Pero quien le conoce bien sabe que nunca se cansa de pelear por sus sueños.

Aún así, la piedra más recordada de su carrera le dejó buen recuerdo: la que, con doce años, colocó junto al gran mito del madridismo, Alfredo Di Stéfano. Sobre ella se edificó el gran complejo de la Ciudad Real Madrid, en Valdebebas.

En aquella época, Carvajal era una de las perlas de la cantera. Había entrado a jugar en el infantil dos años antes y el fútbol siempre había estado muy presente en su día a día. Las clases en su colegio comenzaban a las 9:30, pero él y algunos de sus compañeros llegaban media hora antes y así poder jugar un rato al fútbol. Madrugar no era ningún problema si había un balón de por medio.

Todos le reconocían porque era el único que llevaba rodilleras en los pantalones. Su padre se ocupaba de ponérselas, porque sabía que su hijo siempre iba al suelo a robar el balón y las rodillas sufrían las consecuencias. No le gustaba -ni le gusta- perder ni en los entrenamientos. Sus amigos tenían miedo de jugar con él a la Play porque, si no él ganaba, el mando acababa por los suelos.

Carácter desde muy joven

El día de su primera comunión recibió el mejor regalo posible para él. El Real Madrid le estaba esperando. Cuatro partidos en un mes eran la prueba para ver si tenía madera para vestir la camiseta blanca. Bastó el primer partido para que le llamaran y firmar. Su madre le inculcó que sin buenas notas no había fútbol, y a la vista está que era buen estudiante. Tiene pendiente, eso sí, retomar la carrera de INEF.

En 2012 logró ascender a Segunda División con el Castilla. Para abrir las puertas del primer equipo, sin embargo, tuvo que hacer la mili en Alemania. En su único año en el Bayer Leverkusen, se ganó el regreso a casa y con honores, pues se hico un hueco en el once ideal de la Bundesliga. Su capacidad de adaptación no sorprende de alguien a quien se conoce en el vestuario como el ‘pitbull’, por su fuerte carácter y su físico, también rocoso.

Hace dos años, antes de la Eurocopa de Francia 2016, se lesionó en la final de la Champions League en Milán contra el Atlético de Madrid y se perdió el torneo. Un déjà vu que hizo que asomaran las lágrimas al retirarse del campo. Sin embargo, ha luchado con más fuerza que nunca para recuperarse a tiempo y dar la razón a Julen Lopetegui cuando dijo que por Carvajal "merece la pena esperar".

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