Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid, celebra un gol ante el Sevilla. Eduardo Abad / EFE

En su tercera campaña en el Real Madrid, Cristiano Ronaldo ha liderado a un equipo de récord en la Liga. A sus condiciones naturales de hombre-gol ha añadido brotes verdes como jugador de equipo, faceta que siempre se le ha reclamado, a causa de su excesivo e innato individualismo. Quedaría así explicada la frase que encabeza el apartado de Cristiano Ronaldo dos Santos en la web madridista: “Soy un jugador ambicioso que solo tiene un fin: la victoria del equipo”.  

En El Madrigal sacó su lado más polémico: "Robar, robar, solo robar"

El año pasado, con 40, batió el récord de 38 goles en una Liga de Hugo Sánchez (1989-1990). Este lo va a pulverizar. Suma 44 y le quedan dos jornadas. Su rivalidad con Messi ha favorecido su voracidad para marcar 32 goles con el pie derecho, seis con el izquierdo y seis con la cabeza. 11 de ellos fueron de penalti y dos de falta. Sus 231 remates han tenido un porcentaje de éxito de un 39 % (hasta la antepenúltima jornada).

Criticado en ocasiones por su obsesión de lanzar todas y cada una de las faltas, marcó una impresionante con tres efectos para abrir el derbi contra el Atlético (1-4). Ahí volvió a enseñar ese cuadríceps musculado que descubrió al mundo por primera vez en la goleada ante Osasuna (1-5), después de otro trallazo. El muslo volvió a aparecer en el 1-2 ante los colchoneros, tras una parábola imposible para Courtois.

Sus mejoras como jugador de equipo quedan demostradas con sus 12 asistencias, cuando en la anterior temporada solo dio nueve. Además, se ha quitado el estigma de que no aparecía en los grandes partidos. En el Camp Nou apareció para sentenciar la Liga (1-2). Otros dos datos apabullantes: Cristiano ha marcado más goles hasta ahora él solo que 13 equipos de Primera y es el primer futbolista de la historia que anota más de 20 goles fuera de casa.

Como no todo son luces, mostró Cristiano su lado más polémico al salir del estadio de El Madrigal, después de empatar con el Villarreal, diciendo: “Robar, robar. Solo robar y robar”. Sus palabras las acompañó con el gesto de la mano del hurto. En esos momentos se notaba la presión que estaba metiendo el Barça con su persecución.         

Antes de que acabe la Liga, a Cristiano le queda otro reto: marcar al Mallorca en la última jornada en el Bernabéu y convertirse en el primer jugador de la historia de la Liga que anota a todos los equipos de Primera en una misma temporada. El portugués ya lo tendrá en el punto de mira. Seguro.