Un equipo que lleva tres partidos sin perder no debería obsesionarse con los resultados; pero cuando sólo ha ganado uno en siete enfrentamientos toda la teoría se relativiza. Seis puntos son demasiado pocos para el equipo de Antonio Tapia en una competición tan disputada como la Segunda.

La Copa del Rey llega al 74 como una alternativa para el lucimiento. Tras un verano muy movido por culpa de aspectos extradeportivos –la UEFA y la FIFA querían impedir la participación del equipo en la división de plata–, el torneo copero gusta en la entidad.

Pero no obsesiona. «Si se gana, bien; si no, tampoco pasa nada. Una victoria sí permitiría un enfrentamiento con un Primera, más atractivo», bromean desde el club.

Pero antes, mañana mismo a las 21.00 horas, está el Cádiz, un equipo en plena crisis institucional y de resultados que llega a la eliminatoria con tres derrotas consecutivas. Los amarillos, sin embargo, fueron el primer verdugo del 74, allá por la primera jornada liguera. Los nazarís quieren evitar otro tropiezo en el Ramón de Carranza.

Tapia apostará por las rotaciones con una excepción: la de Luque. El centrocampista sevillano sufre un hematoma intramuscular en el músculo tibial de su pierna derecha. Su presencia es dudosa.

El Granada, casi un año después

Desde que el pasado 19 de diciembre derrotase al Extremadura de Almendralejo, el Granada no había vuelto a ganar lejos del Nuevo Los Cármenes. El triunfo en el feudo del Alcalá, dieciseis encuentros ligueros después, rompió con una trayectoria adversa que duraba diez meses y medio. Con optimismo, el Granada ya prepara la visita del Algeciras.