Alberto Contador
Alberto Contador, del equipo Discovery Channel, viste el maillot amarillo durante la contrarreloj de la decimonovena etapa del Tour. (OLIVIER WEIKEN / EFE) EFE

Doce años después del último triunfo de Miguel Induráin en el Tour de Francia, París coronará a otro español como vencedor de la prueba ciclista más importante del mundo.

Alberto Contador , madrileño de 24 años, entró en la leyenda del ciclismo mundial tras una última contrarreloj de infarto en la que aguantó el asedio de Cadel Evans y de su compañero de equipo, el estadounidense Levi Leipheimer.

Por apenas 23 segundos y con mucho sufrimiento, Contador se hizo con un Tour marcado por el escándalo de dopaje y la exclusión de Michael Rasmussen.

Pero más allá de estos acontecimientos siniestros, lo que permanecerá en la memoria es la victoria de Contador, justa a todas luces: demostró su categoría peleando hasta la extenuación por conservar la primera plaza. Y la retuvo como los grandes.

Contador se exprimió al máximo para conservar el maillot amarillo

Los 55 kilómetros contra el crono entre Cognac y Angouléme no eran el terreno más propicio para Contador, un ciclista que da lo mejor cuando la carretera se empina.

Pero el madrileño administró con coraje, voluntad y talento la ventaja inicial con la que partía: 1:53 sobre Evans y 2:49 sobre Leipheimer, dos corredores que en contrarreloj andan mejor que el español.

Leipheimer ganó la etapa y segundo quedó Evans. Pero no pudieron con Contador, que ya es uno de los más grandes: el español se exprimió al máximo y quedó quinto, a 2:18 de Leipheimer y a 1:27 de Evans.

Emoción e incertidumbre

Los 55,5 kilómetros llenaron de incertidumbre el Tour de Francia ya que los tres primeros de la general contaron con opciones de vencer en la ronda.

La decisiva contrarreloj de Angulema regaló emoción, incertidumbre, intriga, todos esos componentes que marca la épica de un deporte en horas bajas. Los tiempos de paso dieron lugar a cualquier posibilidad.

Leipheimer, el que tenía menos que perder, impuso su ley desde los primeros kilómetros. Marcó el mejor tiempo en el kilómetro 17, donde Evans le mordía a Contador 22 segundos en la parte más lisa del recorrido.

El español, "un artista a la hora de interpretar una carrera", como asegura su director Johan Bruyneel, no perdió la compostura y en todo momento mantuvo la cadencia del pedaleo, firme en su posición.

En el kilómetro 35 perdía 54 segundos con Evans, en la zona más escarpada del circuito. Aún guardaba un minuto para los últimos 20 kilómetros la victoria no estaba asegurada.

El español echó el resto en los últimos kilómetros, con Bruyneel y Armstrong desgañitándose


En el último tramo Contador apretó los dientes, no se podía escapar la ocasión de ganar el Tour "número 21 de su vida". Los otros 20 los ganó cuando salió del hospital de Asturias, poco después de desmayarse cerca de Infiesto. "Esto es como ganar 20 Tours", dijo entonces.

Contador se agarró a su renta, echó el resto con Bruyneel y Armstrong desgañitados sacando la cabeza por las ventanillas del coche. Se acercaba el momento del éxtasis. Evans no se despegaba. El madrileño entró brazos en alto abrazando su primer Tour, el primero de verdad, el primero del sucesor de Armstrong, aquel que escribió el libro que animó sus horas y horas de almohada en el hospital.

Bahamontes, Luis Ocaña, Pedro Delgado, Miguel Indurain, y Alberto Contador, el pasado y el futuro glorioso del ciclismo español. Llegan vientos frescos.