Alberto Contador
Alberto Contador, emocionado. (DANI CARDONA / REUTERS). DANI CARDONA / REUTERS
Aunque no tenía previsto volver a competir hasta la Dauphiné, que comienza el 8 de junio, la invitación de los organizadores del Giro al vetado Astaná -que sustituirá al equipo continental suizo NGC Medical- ha obligado a Alberto Contador, que estaba de vacaciones con su novia en Cádiz, a pensar en la competición. Porque las pedaladas vuelven este sábado tras unas semanas libres, sin presión, después de acabar la Vuelta al País Vasco, que ganó, con una infección bucal.

«Una carrera como ésta hay que prepararla con muchísima antelación, tanto física como psicológicamente», dice el madrileño. Pero una pregunta es inevitable: ¿Puede Contador ser el segundo español, tras Induráin (ganador en 1992 y 1993), en ganar la carrera rosa? Contador, que reconoce ir «mal preparado», se descarta:«Klöden -su compañero y reciente ganador del Tour de Romandia- es ahora la principal baza. Yo no me planteo ningún objetivo. Iré día a día y en función de cómo me encuentre, iremos tomando decisiones».

En Italia la presencia de Contador se espera con mucha expectación. Pero el vigente ganador del Tour debuta en el Giro, una carrera diferente a todas, que posiblemente esconde las montañas más duras del mundo. Y esto es una dificultad adicional, pese a que el Astaná viaja con un bloque muy sólido. Otra duda. ¿Por qué va Contador si no está en su mejor estado de forma? ¿Improvisación?

«Inmediatamente después de que no nos invitaran en febrero, le preguntamos a Angelo Zomegnan -director del Giro- si cambiarían de idea, ya que podríamos acudir con un equipo potentísimo. Pero no pasó nada hasta ahora», explica a 20minutos Philippe Maertens, jefe de prensa del Astaná. Los organizadores de la prueba italiana justificaron su decisión por «los resultados registrados en la últimas semanas» por la formación de Johan Bruyneel.

Bruyneel acompañará a su equipo durante unos días, «pero no sabe todavía cuando», añade Maertens.

"Que se vea bien la marca"

El veto de la organización del Tour al Astaná permitió el nacimiento de todo un lema reivindicativo contra el Tour, el «Astaná al Tour» que gritó Contador en la Challenge de Mallorca.

La idea fraguó y seguirá en el Giro. En la crono final de la Vuelta al País Vasco, en Orio, el coche que seguía a Contador no llevaba la placa identificativa del corredor al que acompaña. «Que se vea bien la marca», pidieron desde el equipo a los operarios de la organización que acudían a poner la placa. Otros ciclistas la llevaban en el salpicadero.

Contador es la imagen del equipo Astaná, un equipo que está sustentado por las siete empresas más potentes de una ex república soviética y que toma el nombre de la capital del país. Más allá de implicaciones turísticas, no anuncia nada. Un intangible de reproches.