Ayer, la transexual danesa Mianne Bagger, que, por otro lado, desea que la conozcan como golfista y no por su condición sexual, pasó a la historia del deporte por ser la primera transexual en jugar un torneo de golf profesional, como miembro de pleno derecho, del circuito femenino. Desde 1998 ha estado luchando por encontrar su hueco profesional porque tanto el Circuito Femenino y la Federación de Golf de los EE UU como el Circuito Femenino Europeo exigían que sus participantes fueran mujeres desde el momento de su nacimiento. Después de mucho pelear, y tras perder seis años en el intento, Bagger ha conseguido que en Europa eliminen ese precepto, equiparándolo a la normativa del Comité Olímpico Internacional. Y es que, como ella misma dice, «sólo soy una variación distinta de mujer»...