Neptuno y Cibeles
Las fuentes de Neptuno (izq.) y de Cibeles, símbolos del Atlético y del Real Madrid. Jorge París

Poco podía imaginar el arquitecto madrileño Ventura Rodríguez cuando estaba diseñando las fuentes de Cibeles y Neptuno por encargo del rey Carlos III, allá por el siglo XVIII, que sus obras acabarían convirtiéndose 200 años después en epicentro de multitudinarias celebraciones deportivas.

Originalmente, sus dos fuentes fueron instaladas una frente a la otra en el Paseo de Recoletos, a la altura del Palacio de Buenavista, entre 1782 y 1788. Ambos conjuntos escultóricos formaban parte de un ambicioso proyecto de reforma de la ciudad de Madrid y estaban inspirados en deidades mitológicas.

La fuente de Cibeles representa a la diosa frigia de la tierra y de la fertilidad, que posteriormente los griegos identificaron como Gea, mientras que Neptuno era el dios romano de los mares.

Actualmente, las dos fuentes tampoco distan demasiado la una de la otra, apenas los 500 metros que separan la Plaza de Cibeles de la de Cánovas del Castillo, en pleno corazón de Madrid. Sin embargo, a pesar de su cercanía física, las separan años luz de sentimientos porque la fuente de Cibeles es el símbolo del madridismo y Neptuno el dios del Atlético de Madrid.

Pero esta identificación con los colores de una afición es relativamente reciente, esconde sorpresas y, por qué no decirlo, algo de polémica. Fue en la década de los años 60 cuando la fuente de Cibeles empezó a recibir a los primeros hinchas de fútbol, deseosos de celebrar las victorias de su equipo. Pero cuenta la tradición que no eran blancos, sino rojiblancos.

La Recopa de 1962 congregó a los primeros aficionados en CibelesFueron los seguidores colchoneros los primeros en acercarse a Cibeles para festejar los éxitos del Atlético, congregando a más de 1.000 aficionados tras la consecución de la Recopa de 1962. Pronto esa peculiar celebración en grupo se contagió a sus vecinos de Chamartín, que no tardaron en visitar a la diosa para celebrar los títulos del Real Madrid.

Merengues y colchoneros compartieron el mismo lugar de celebraciones hasta mediada la década de los años 80, cuando se separaron sus destinos. Fue entonces cuando el Real Madrid de la Quinta del Buitre conquistó cinco Ligas consecutivas, entre 1986 y 1990, y sus aficionados empezaron a acudir a Cibeles cada año, prácticamente como un ritual.

La diosa fue identificándose cada vez más con el color blanco mientras el Atlético y sus seguidores sufrían una sequía de títulos que se prolongó hasta los años 90. Cuando regresaron los éxitos colchoneros, ya era tarde para volver a una Cibeles demasiado vikinga y la afición colchonera decidió emigrar a la cercana fuente de Neptuno.

Madrugada o lunes

Si los ganadores son los blancos, en cuanto salgan de Lisboa irán directos a la plaza de Cibeles para celebrar con sus aficionados el triunfo. Tendrán que darse prisa, porque la Junta Electoral Central (este domingo hay elecciones europeas) sólo les permite celebrar el triunfo hasta las 4.30 horas de la madrugada. Si hay prórroga y penaltis, irán muy muy justos. El día siguiente, domingo, habría una rúa que los llevaría desde el Bernabéu hasta la Comunidad y el Ayuntamiento, para volver al coliseo blanco.

En caso de victoria rojiblanca, la presencia de los jugadores del Atlético de Madrid en la plaza Cánovas del Castillo, donde se ubica la fuente de Neptuno, no tendría lugar hasta el lunes a las 20.00 horas.