Pocas horas después de que el plusmarquista mundial del maratón Haile Gebrselassie anunciara que no correrá en la maratón de los Juegos Olímpicos de Pekín por la "humedad y la polución" que hay en la ciudad, China ha asegurado que cumplirá la promesa que hizo en 2001, cuando fue elegida sede de los Juegos Olímpicos del próximo verano: garantizar una calidad del aire mínima para la disputa de la práctica deportiva de alto nivel.

"El gobierno le da una gran importancia al medio ambiente y se han tomado más de 200 medidas para mejorar la calidad del aire, que ha ido mejorando en los últimos años en Pekín", ha dicho Sun Wiede, director de comunicaciones del Comité Organizador de Pekín 2008 (BOCOG).

Sun coincide con la versión oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, que ha señalado a través de su portavoz Qin Gang que "durante los JJOO los índices de los mayores contaminantes alcanzarán el estándar nacional o el sugerido por la OMS, proporcionando un ambiente limpio".

Por su parte, Zhang Lijung, subdirector de la Administración Estatal de Protección Medioambiental, citado por la agencia oficial Xinhua, ha dicho que las autoridades medioambientales de Pekín hacen un seguimiento diario de los principales índices de contaminación: dióxido de sulfuro, monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno: "Los tres índices han cumplido con los estándares nacionales debido a años de esfuerzos y prometemos que el índice de partículas también cumplirá los estándares durante los Juegos".

Polución y humedad, los grandes problemas de Pekín

Zhang se refiere así a la concentración de PM10, partículas en suspensión procedentes del tráfico y la industria, causantes de asma, problemas cardiovasculares o cáncer de pulmón, y que son la principal preocupación de la ONU, según el informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente divulgado el pasado octubre.

La contaminación de Pekín continúa siendo, junto con la humedad que registra la ciudad en agosto, la principal preocupación de los atletas, como demostró ayer el etíope Haile Gebrselassie, plusmarquista mundial de maratón, quien ha anunciado que no correrá la prueba reina porque teme por su salud. "Invitamos a los atletas de todo el mundo, incluido ese (Gebrselassie), a que vengan, y les deseamos el mayor de los éxitos", ha señalado Qin Gang.

Invitamos a los atletas de todo el mundo, incluido Gebrselassie, a que vengan, y les deseamos el mayor de los éxitos

Gebrselassie no es el único atleta de elite que ha puesto en tela de juicio la idoneidad del aire de Pekín, y el propio presidente del COI, el belga Jaques Rogge, sugirió el verano pasado la posibilidad de reprogramar algunas pruebas en caso de que las condiciones no sean las más idóneas para competir.

Pekín ya advirtió que ninguna de las pruebas programadas para ser celebradas en la capital será trasladada a otro lugar, confiada en que acaben dando sus frutos los más de 15.000 millones de dólares invertidos en los últimos años para frenar la contaminación galopante de una ciudad que en ocasiones se hace irrespirable.

La particular cuenta de "días azules" que lleva Pekín crece año a año, hasta haberse situado en los 246 en el año 2006 con respecto a los 100 que tuvo en 1998, si bien un día azul medido con el rasero chino casa mal con el estándar internacionalmente aceptado. De lo que no hay duda es de que Pekín ha puesto en marcha un ambicioso programa de medidas, entre las que se encuentra el traslado de las fábricas más contaminantes o la prohibición durante los Juegos de circular a la mitad del parque automovilístico, destinadas a garantizar la calidad del aire durante la cita estival.