La broma que Gerard Piqué y Carles Puyol gastaron a Cesc Fábregas, cuando le enfundaron una camiseta del Barça mientras celebraban la victoria en el Mundial, enfadó a los aficionados del Arsenal, pero no molestó al jugador catalán, que entiende que fue "una anécdota" sin importancia.

No sabía que iba a pasar nada de este tipo"No sabía que iba a pasar nada de este tipo", confesó a los medios el capitán del equipo inglés. En un principio no se había dado cuenta de que le estaban intentando poner una camiseta y creyó que era "una bandera".

Aunque el centrocampista no esconde su deseo de jugar a las órdenes de Guardiola (insiste en que "pasará lo que tenga que pasar"), está muy agradecido al Arsenal y cree que "cuanto menos se hable del tema mucho mejor".

"Se perdona todo", asegura Fábregas, algo en lo que también coincide su padre, que insiste en que "si alguien lo puede malinterpretar, tiene que ver que fue parte de la fiesta", declaró a una emisora de radio catalana.