«Se cambió todo–en el club–, pero las exigencias han seguido siendo las mismas que otros años», señaló un Álvaro dolido: «El fútbol está montado así. Cuando no existen proyectos, no existe el mañana ni una idea clara de lo que se quiere hacer. Al final, lo acaba pagando el mismo –en alusión al entrenador–». Por otra parte, tal y como se daba por seguro, el Ayuntamiento de Alicante adjudicó el estadio Rico Pérez al Hércules, a través de la empresa Aligestión Integral, por 7,8 millones de euros.