Minimotos, piscinas y lipotimias: la sórdida despedida del Celta de la temporada

Fran Escribá dirige un partido del Celta de Vigo.
Fran Escribá dirige un partido del Celta de Vigo.
EFE

El Celta de Vigo es, junto al Girona, el único que equipo que no tiene garantizada la permanencia en Primera División la temporada que viene. Aunque los catalanes necesitan casi un milagro para no descender, los gallegos aún pueden caer al pozo si no preparan bien su partido contra el Rayo Vallecano.

Pese a la tensión, y aunque lo tienen prácticamente hecho, no ha sido una semana plácida para el club entrenado por Fran Escribá. Todo lo contrario: cuatro de sus jugadores se han visto envueltos en polémicas extradeportivas que han hecho que la permanencia pase a un segundo plano de la actualidad.

Lunes. La policía municipal de Vigo denunciaba a Boufal y Boudebouz por circular por la playa de Samil a más velocidad de la permitida en una minimoto y sin carnet para conducir estos vehículos. Ambos, además, se encuentran en pleno periodo de Ramadán.

Martes. Emre Mor, que se encuentra lesionado desde hace un mes con un esguince de tobillo, cuelga un vídeo en sus stories de instagram en el que se le ve corriendo a tirarse a la piscina de su casa. En teoría no podía ni andar sin ayuda de muletas.

Miércoles. Pione Sisto reconoce que lleva casi un mes siguiendo una dieta exclusivamente de fruta para intentar controlar su físico. A los 21 días se vio forzado a dejarlo porque durante los entrenamientos había notado una altísima debilidad física, hasta tener síntomas de lipotimia.

Y todo esto a dos días de que el conjunto gallego se las vea con el Rayo para confirmar la permanencia. Si el Girona gana por 3-0 su partido y ellos pierden por la misma cantidad, el equipo entrenado por Eusebio les adelantará en la clasificación al neutralizar la diferencia del 'goal average' que tienen y, con ello, les mandarán a Segunda.

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