Celia Jiménez
Celia Jiménez, jugadora de la selección española de fútbol, durante un entrenamiento. EFE

Celia Jiménez Delgado (Alcaudete, Jaén, 1995) entra perfectamente en la definición de niña prodigio. A sus casi 24 años ha recorrido medio mundo, pero es en Estados Unidos donde se ha asentado, tanto en lo deportivo como en lo personal. Si una niña quiere empezar a jugar al fútbol, la historia de esta correcaminos de la banda puede ser una inspiración perfecta.

Nunca se ha conformado con el papel establecido. Siempre ha ido un paso adelante, con la clara intención de abrir puertas allí donde ninguna mujer se había asomado. Buena parte de este carácter inconformista y hasta cierto punto rebelde le viene de su madre, policía de profesión. Cuando Celia tenía 7 años, era su madre quien la animaba a ir a jugar al fútbol con sus hermanos y ella disfrutaba como la que más. La madre de Celia la mostró desde un primer momento que son las barreras que una se pone las que pueden ponerle más trabas en el camino. Por eso la inscribió en el club de su localidad natal, el ADV Acaudete, para pasar al Infantas de Jaén y, después, al Real Jaén.

Allí hizo historia al convertirse en la jugadora más joven en debutar en Primera División, con sólo 15 años. Nunca le preocupó ser algo más delgada que sus rivales, estar en un proceso de desarrollo diferente o recibir las miradas de padres y madres que veían a una niña más pequeña que sus rivales y compañeras desenvolverse como una más. «Cuando tenía 11 años jugaba con las chicas de mi edad y también con las sénior, que me sacaban más de dos cabezas y eran muy fuertes físicamente. Me hice a mí misma al compartir espacio con ellas y cuando me tocó dar el salto ya estaba acostumbrada», relataba la defensa española en ‘El Confidencial’.

Tras una etapa de crecimiento vital en el Sevilla, y ya con 18 años, como a cualquier adolescente, le llegó el momento de decidir su futuro. El fútbol en 2013 no era el que es en 2019 y pronto se vio en la primera gran encrucijada de su vida: ¿quedarse o dar el salto al vacío para cumplir su otro gran sueño de convertirse en ingeniera aeronáutica? Como había hecho durante toda su vida, encontró una solución mejor: ambas cosas.

El fútbol femenino en Estados Unidos ya era toda una institución (Alex Morgan, Megan Rapinoe o Carli Lloyd son hoy ídolos nacionales allí), y decidió que igual que había roto una barrera en España podía hacerlo en el país de las oportunidades. ¿Y qué mejor destino para estudiar que Estados Unidos?

No fue un salto fácil. «Me fui sola y sin conocer a nadie que se fuera a estudiar y competir a la vez. Me dio bastante vértigo. Recuerdo que mi madre, estando ya en el aeropuerto, me dijo que si al llegar allí no encontraba a ese entrenador con el que habíamos hablado durante meses, que la llamara pronto para solucionar las cosas», relataba. No hizo falta esa llamada. Celia se enroló en el Iowa Western Reivers para después pasar al Alabama Crimson Tide en 2015. Fue allí donde estudió su carrera.

Ese año, el seleccionador Quereda la llamó para ir con España al histórico Mundial de Canadá. Era la más joven de aquel equipo que debutó en su primera Copa del Mundo y que comenzó la revolución que hoy las ha llevado a Francia 2019. Jugó de titular en los tres partidos que disputaron y ni siquiera había llegado a los 20 años.

Celia estuvo a punto de colgar las botas, obligada, justo después. Sufrió una grave lesión en 2016 que casi la obliga a retirarse, un parón que aprovechó para centrarse en acabar sus estudios de ingeniería aeronáutica. Su nombre ya estaba en la agenda de muchos ojeadores de la NWSL, la liga estadounidense femenina de fútbol, y en 2018 fue seleccionada en el draft (primera española en lograrlo) por los Seattle Reign FC, previo paso por los Seattle Sounders de la WPSL, la segunda división. Tras ganar el título y acabar su proyecto de fin de carrera, aprovechó el parón hasta que empezase la NWSL para irse a jugar la Champions con el Rosengard sueco.

Cuando acabe el Mundial, tiene previsto volver a Estados Unidos, donde su vida está más que asentada. El Reign FC le da todo lo que necesita (casa y coche incluidos), pero tiene claro que en cualquier momento puede acabar su carrera deportiva. Por eso, su objetivo es dedicarse al 100% a su carrera como ingeniera aeronáutica. Quién sabe: quizá después de correr por la banda con España tenga que hacerlo por los pasillos de la NASA o de SpaceX…