Antonio Puerta, defensa sevillista de 22 años, se desplomó el pasado sábado en medio del partido que su equipo disputaba con el Getafe. A partir de ese momento sufrió varias paradas cardiacas, con lo que entró en estado crítico, del que no ha podido recuperarse. No es el primer caso de un deportista de élite que muere en plena competición tras sufrir un desvanecimiento , algo que si sucede en pleno ejercicio físico debe relacionarse con un incidente cardiaco, según explica el doctor Villacastín, jefe de unidad de arritmias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Puerta sufrió varias paradas cardiacas . Esto no quiere decir que "el corazón se pare desde el punto de vista eléctrico, sino que intenta activarse tan rápido que es incapaz de hacer circular la sangre, es lo que se conoce como taquicardia ventricular (250 pulsaciones por minuto) o fibrilación ventricular (tan rápido como el aleteo de una mariposa). "La primera te causa problemas, la segunda te mata".

El defensa "se encontro mal, debió tener una arritmia, le atendieron sobre el campo y tuvo la suerte de que la arritmia se quitó, pero en cuanto llegó al vestuario entró en lo que llamamos una 'tormenta eléctrica', un descontrol eléctrico del corazón que es muy dificil de parar. El choque eléctrico genera adrenalina, y ésta facilita la arritmia".

El desmayo de Puerta pudo deberse a una dolencia que se relaciona con la muerte súbita

"La causa mas frecuente de lo que le ha pasado [a Puerta] es la arritmia ventricular, y el único tratamiento es el choque eléctrico", sostiene Villacastín, que asegura que de no haber existido un desfibrilador en el estadio habría sido bastante dificil salvarle la vida en ese mismo instante. Cuando tienes una taquicardia ventricular "tardas entre siete y ocho segundos en perder el conocimiento" y "a partir de siete minutos hay riesgo de sufrir un daño cerebral". Como causa última de la dolencia, Villacastín considera muy probable que Puerta sufriera una anomalia congénita llamada displaxia de ventriculo derecho, lo que unido a otras patologias como la miocardiopatia hipertrófica, pueden provocar incluso la mierte súbita.

Hay que vigilar los posibles daños cerebrales

El caso del defensa internacional se agravaba por los posibles daños cerebrales que hubiera podido sufrir tras los infartos. "El problema del cerebro es que cuando se queda sin oxígeno sufre y se dematiza, se hincha, hace presión contra el cráneo. Sus doctores intentaban luchar contra el edema cerebral", señaló el doctor Villacastín.