Carolina Marín
La jugadora española de bádminton Carolina Marín, durante el Abierto de China. BWF

Carolina Marín se clasificó para la final del Abierto de China por pura fe y fuerza mental, tras remontar a la dura japonesa Sayaka Takahashi por 20-22, 21-13 y 21-18. Será el primer título que se juegue la onubense después de recuperarse de la lesión que la mantuvo en el dique seco durante los últimos ocho meses.

No fue un encuenro nada fácil, y la propia Marín se muestra algo autocrítica. "No han salido las cosas tácticamente como me hubieran gustado. A veces me he ido un poco del plan de juego", aseguraba la exnúmero 1, que sacó el lado positivo de estos problemas.

"Lo importante es que aún teniendo días malos hemos podido conseguir ganar", se congratulaba, especialmente porque la rodilla y ella misma están recuperando sensaciones. "Tanto la rodilla como yo estamos muy bien", dijo.

Y es que el arranque del partido fue más que complicado para ella. Takahashi llevó a Marín al límite en el primer set, hasta el punto de remontarle los cinco puntos de renta que llegó a tener. Aunque la española levantó dos bolas de set, acabó cediendo el juego inicial por 20-22.

Fue en el segundo cuando, por pura fuerza mental, le dio la vuelta al encuentro gracias a un final memorable: logró sumar 14 de los últimos 17 juegos para convertir un peligroso 7-10 inicial para la nipona en un 21-13 para la española. En el tercer juego todo fue mucho más cómodo y arrasó por 21-18.

La rival de Carolina Marín en la final será la china Tzu Wing Tai, de Taiwán, que como avisa la española ha sido durante mucho tiempo la número 1 del mundo.