Carolina Marín
La española Carolina Marín posa con la medalla de oro. EFE

En un éxito sin precedentes en el bádminton español, la onubense Carolina Marín se proclamó este domingo en Copenhague campeona del mundo. Y lo hizo derrotando a la 'número uno' del ránking mundial, la china Xuerui Li. Recién aterrizada en Madrid, dice sentirse "en una nube" mientras atiende la llamada de 20minutos.

Llevará un día de locos...
Sí (risas). Es un no parar. Voy de un lado para otro con entrevistas.

¿Cuántas ha dado hoy y cuántas en un día cualquiera?
En un día normal, ninguna (risas). Hoy, todas las del mundo.

¿Qué felicitación le ha sorprendido más?
Estoy aún en una nube, no me ha dado tiempo a mirar las redes sociales pero, por lo que me han dicho, lo han hecho Rajoy, los reyes y, el domingo por Twitter, Pau Gasol y mi ídolo, Rafa Nadal, que me ha hecho mucha ilusión.

En un día normal doy cero entrevistas; hoy, todas las del mundo

¿En qué pensó cuando ganó el oro mundial?
En todo el esfuerzo que había detrás. Cuando me tiré al suelo era por cansancio y por orgullo.

¿Cómo se le gana a la 'número uno' del ránking?
Con constancia, esfuerzo y lucha hasta el final

Ha logrado un éxito sin precedentes en España y sin apenas ayudas...
Sí, estamos en tiempos difíciles, pero hay que luchar.

¿Se gana mucho en los torneos?
Depende. Hay muchos, como este último, en el que el premio no es en metálico. Nos dan becas que, evidentemente, sirven para el futuro.

¿Tienen los deportes minoritarios el sitio que les pertenece?
No. En España solo importa el fútbol y algo el baloncesto y el tenis. Es algo que hay que cambiar.

Belmonte, Beitia, usted... ¿Qué pasa con las chicas?
Que estamos dando el do de pecho por España (risas). Estamos en un buen momento y hay que aprovecharlo.

No tengo una vida normal pero estoy orgullosa de lo que hago

¿Cómo es Carolina Marín?
Es una chica simpática, humilde, extrovertida, sencilla y transparente.

¿De dónde viene su amor por el bádminton?
Desde niña me dedicaba a bailar flamenco. Un día, con 8 años, una amiga me invitó a una pista de bádminton y desde aquel momento empecé a practicarlo. Pasados los años, a los 12, tuve que decantarme por una de las dos cosas. Evidentemente, no me lo pensé y elegí el bádminton.

Se marchó de Huelva a Madrid muy jovencita. ¿Fue duro?
Sí, mucho. Sobre todo el primer año. Soy hija única y con padres separados, así que tomar la decisión de marcharme fue tremendamente difícil. Pero ellos me apoyaron y es lo mejor que pude hacer.

¿Cómo es su día a día?
Pues dormir y entrenar. Lo hago casi ocho horas diarias sin tiempo para nada más.

¿Ni para salir con sus amigos?
Práticamente no puedo. Los sábados por la noche aprovecho algún rato libre que tengo y quedo con ellos. Y a la familia intento ir a verla cuando tengo algún fin de semana libre.

¿Siente que se está perdiendo muchas cosas por dedicarse profesionalmente al bádminton?
Sí, pero estoy orgullosa de lo que hago. Sé que he tenido que dejar de lado la que sería una vida de una adolescente normal. No tengo una vida normal.

No hace falta que le pregunte por su ídolo... Pero, ¿por qué él?
(Risas) Claro, todo el mundo sabe que es Nadal. Me reflejo en él por su carácter luchador y competitivo.

Mi ídolo es Nadal. Me reflejo en él por su carácter luchador y competitivo

¿Le gusta que le llamen la Nadal femenina?
Sí, claro, es un orgullo.

¿Qué significa el tatuaje que tiene en la muñeca?
Son los aros olímpicos. Me prometí un día que si participaba en unos Juegos, lo haría. Después de Londres, cumplí la promesa. Me lo hice en la muñeca izquierda porque es con la mano con la que golpeo la bola.

De no haber jugado al bádminton, habría sido...
Fisoterapeuta. Me quiero dedicar a ello, empezar a estudiarlo tras los Juegos de 2016.

¿Un sueño deportivo por cumplir?
La medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Río es mi objetivo.

¿Y una meta en la vida?
Ser la mejor en lo que me dedique. Si es al bádminton, la mejor jugadora; si es a la fisioterapia, ser la mejor fisoterapeuta.

BIO: Carolina Marín (15/6/93) nació en Huelva y es la nueva campeona del mundo de bádminton. Participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, siendo eliminada en la fase de grupos. A los 15 años ya había ganado su primer campeonato español de bádminton.