Carlos Vela
Carlos Vela durante un partido de la Real Sociedad. GTRES

Hay pocos futbolistas que hayan renunciado a participar, por voluntad propia, en un Mundial y en unos Juegos Olímpicos. Hay pocos que admitan que el fútbol les aburre como espectadores, que prefieren el baloncesto. Hay muy pocos, desde luego, y el primer impulso es criticar su inadaptación y denunciar su locura. No podemos soportar que alguien desperdicie las oportunidades con las que soñaríamos nosotros. Nos resulta tan pecaminoso como quemar billetes de dólar.

Este es el primer prejuicio con el que nos aproximamos al mexicano Carlos Vela; sin duda se trata de un tipo rarito, probablemente un excéntrico y quizá un talento ahogado en su propia vanidad. Sin embargo, si quien se acerca a Vela resiste en sus alrededores cinco minutos, mejor diez, descubre que no hay frivolidad alguna en sus rarezas, si acaso dosis desmedidas de orgullo y sinceridad.

Hagamos memoria para orientar a los turistas. En septiembre de 2010, la selección de México jugó un amistoso contra Colombia en Monterrey (1-0). Finalizado el partido, y para festejar el triunfo (o la vida, o la juventud), buena parte de los jugadores mexicanos celebraron una fiesta en el hotel de concentración. Aunque no es fácil delimitar las dimensiones de la juerga, todo indica que allí se hubiera sentido muy a gusto el difunto John Belushi.

Estimaciones federativas estimaron que el número de prostitutas superó la decena; los futbolistas argumentaron que estuvieron rodeados de "familiares y amigos". El escándalo se zanjó con una multa y una suspensión de seis meses para Carlos Vela (21 primaveras) y Efraín Juárez (22). Para el resto de implicados sólo hubo sanción económica: Chicharito, Giovani dos Santos, Rafa Márquez, Andrés Guardado, Héctor Moreno o Memo Ochoa. Finos analistas escribieron entonces que la Federación mexicana había elegido a dos chivos expiatorios para salvaguardar en lo posible la reputación de los casados.

Carlos Vela no perdonó y se alejó de la selección. Y cuando decidió perdonar tuvo la dignidad de no hacer coincidir su indulto con el Mundial 2014. Así lo explicó en nota pública: "Solamente irán 23 jugadores a Brasil. La gran mayoría o todos los que asistirán al Mundial serán muy afortunados. Algunos de estos 23 han vivido, gozado y sufrido esta clasificación y no sería justo por mi parte que alguno de ellos se quedara fuera para cederme su sitio". Como pueden apreciar, el loco estaba bastante cuerdo.

El fútbol por la tele es el que más me aburre. Me duermo en el minuto cincoMuy poco antes, en 2013, Carlos Vela, ya jugador de la Real Sociedad, concedió una reveladora entrevista a Mónica Marchante en el Diario AS: "El Real Madrid es el equipo que más me gusta del mundo, el que sigo desde niño. Hugo y Ronaldo como referencias. Muchos niños nos hicimos del Madrid por ellos. Recuerdo ver el gol de Zidane en Glasgow y pensar que algún día me gustaría poder estar ahí".

Las declaraciones de Vela dejaron boquiabierto a más de uno. La estrella de la Real Sociedad se declaraba seguidor de uno de los enemigos históricos del club, el Real Madrid. Y no sólo eso. "Messi es el mejor del mundo, pero yo me quedo con Cristiano. Y por encima de todo, soy de LeBron James. En verano fui a ver las finales. Cada verano lo hago. Es el único deporte del que puedo ver un partido. Con los demás me puedo quedar dormido. El fútbol por la tele es el que más me aburre. Me duermo en el minuto cinco, y más si el partido es malo. Disfruto mucho jugando al fútbol, pero hasta ahí. No veo programas, no sabría decirle ni cinco resultados de la última jornada. Sé que ganamos nosotros y el Real Madrid".

La vida siguió a pesar de la conmoción de algunos. Vela encontró en Griezmann al socio perfecto en el ataque y muchos pensamos que cuando abandonaran la Real lo harían juntos. Quizá al Atlético de Madrid no le llegó el dinero para tanto. O tal vez aún lo esté reuniendo. El caso es que la vida se ordenó, Vela maduró lo que le quedaba (no tanto) y regresó a su selección. La pasada semana fue uno de los destacados de la Tri en la victoria en Estados Unidos (1-2). En Panamá (0-0) se le echó de menos, pero Vela había solicitado un permiso para viajar a España ante el nacimiento inminente de su primer hijo. Siempre así, con las prioridades claras y la prisa justa.

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