El combinado nacional está peleando por clasificarse por primera vez para un Mundial, el de China de 2007.
 
¿Se podría decir que en los últimos años ha crecido la afición al fútbol femenino en España?
 
Ha crecido, pero muy poco. Hemos jugado partidos importantes con la selección, y no ha venido a vernos al campo ni el gato.
 
En cambio, en países como Dinamarca o Finlandia, sus rivales en el camino hacia el Mundial, sí que tiene tirón...
 
Me imagino que será por falta de tradición. Hace años, en España ni se conocía la existencia del fútbol femenino.
 
¿Vivimos en un país muy machista?
 
En este aspecto, sí. En algunos campos todavía tenemos que escuchar insultos por el hecho de ser mujer.
 
¿Por qué decidió jugar al fútbol?
 
A los cuatro años me fui a vivir a Vilassar, y como mi padre se apuntó al equipo de veteranos, yo también empecé con los más pequeños.
 
Esta última semana se han entrenado al lado de la selección masculina, ¿ha conocido a algún jugador?
 
Son bastante majos, y nos hemos hecho fotos con casi todos, pero por culpa suya, tuvimos que cambiar de hotel.
 
¿Y eso?
 
Llevábamos concentradas doce días en el hotel y nos hacía ilusión coincidir con ellos, pero cuando llegaron, la Federación nos obligó a cambiar de alojamiento.
 
Se dice que el fútbol femenino es más técnico...
 
Está claro que en un partido nos darían cien mil vueltas, pero sí es cierto que técnicamente hay chicas que son muy buenas.
 
¿Se atrevería con un mano a mano ante Raúl?
 
Claro, seguro que le ganaría. Tengo que quedar bien, ¿no?
 
¿Cuánto cobra usted por ir a la selección y cuánto puede cobrar Morientes o Torres?
 
Nosotras, que somos la selección absoluta, cobramos menos que la sub-17 masculina.
 
¿Es imposible vivir del fútbol siendo mujer?
 
En España, sí. Algunas jugadoras pueden llegar, como mucho, a fin de mes, y tienes que tener otro trabajo para asegurarte un futuro digno.
 
¿Y a qué se dedica, aparte del fútbol?
 
Estoy estudiando segundo de bachillerato, pero con los entrenamientos y las convocatorias internacionales, casi no puedo ir a clase.
 
Pimpampum
 
Una película. El diario de Noa.
 
Un libro. La sombra del viento.
 
Un color. El amarillo.
 
Un número. El 20.
 
Un plato. Me gusta prácticamente todo.
 
Una bebida. Coca-cola. 
 
Un sueño. Ganar el Mundial con la selección.
 
Una ciudad. Barcelona.
 
Unas vacaciones. Un crucero.
 
Con una web propia
 
Tiene 19 años y nació en Teruel, aunque desde los cuatro vive en Vilassar, cerca de Barcelona. Le gusta el mar, el cine y tiene su propia página web (www.adrianamartin.com), en la que habla de su vida y de los partidos. «Hace tiempo que no la actualizo. Aún está con los colores del Barça, donde jugaba antes de ir al Espanyol».