Selección de baloncesto
Los jugadores de la selección española de baloncesto celebran el Mundial. EFE

En 2006, pocos minutos después de que la selección española de baloncesto conquistara en Japón su primer título mundial, los jugadores entonces dirigidos por Pepu Hernández se congregaron en círculo y comenzaron a cantar una canción desconocida para la audiencia. Como se supo después, la canción se titulaba ‘El busto es mío (Hombre despechado)’ y era obra de Riki López, que adquirió cierta popularidad durante aquellos días.

Trece años y tres mundiales después, España ha vuelto a lo más alto del podio y en el vestuario no ha faltado banda sonora. El tema estrella esta vez ha sido ‘Callaíta', de Bad Bunny. En esta ocasión no se trata de un cantautor español, sino un cantante puertorriqueño (cuya selección, por cierto, cayó ante España en la primera fase del torneo).

Para hallar los orígenes de esta tradición musical hay que remontarse a los orígenes de la actual edad de oro del baloncesto español: el Mundial Junior disputado en Portugal allá por 1999, el conquistado por los llamados “juniors de oro” como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro o Felipe Reyes. En aquella ocasión el tema que hizo fortuna fue aquella pegadiza canción de Ben Sa Tumba que repetía: "El único fruto del amor es la banana, es la banana…” Otros de los temas más conocidos que han acompañado a la selección en esta era triunfal (14 medallas de 19 posibles) es ‘I gotta feeling’, de The Black Eyed Peas.