La ruptura con el circuito ProTour incluye a las tres grandes y a las pruebas organizadas por ellos (París-Niza, Tirreno-Adriático, Milán-Sanremo, París-Roubaix, Flecha valona, Lieja-Bastogne-Lieja, París-Tours y Giro de Lombardía), en total once carreras.

Patrice Clerc, presidente de Amaury Sport Asociation (ASO), propietario del Tour de Francia, fue el encargado de encarnar la ruptura de las tres grandes vueltas con el calendario puesto en marcha el año pasado por la UCI. Estuvo acompañado del director general de la Vuelta a España, Víctor Cordero, y del Giro de Italia, Angelo Zomegnan.

Juntos reafirmaron su oposición al "sistema cerrado" que para ellos supone el ProTour, que obliga a todos los equipos con licencia a participar en todas las carreras, al tiempo que impide la competición de otros.

Cambios a medio y largo plazo

A partir del año próximo no se seguirán las reglas de clasificación de equipos previstas en el sistema ProTour, sino que se volverá a las de 2004, cuando los 14 equipos con mejor clasificación tenían asegurada la participación en las tres grandes y otras ocho escuadras acudían por invitación. Sin embargo, este año irán todavía los 14 equipos clasificados de oficio según la clasificación ProTour.

No obstante, desde 2007 los equipos serán seleccionados según criterios propios a las tres grandes pruebas, que tendrán en cuenta aspectos deportivos (un sistema propio de atribución de puntos en función de los resultados) y éticos (penalizaciones a los equipos con corredores sancionados por dopaje).

Clerc indicó que, a diferencia del ProTour, su sistema no obliga a los equipos a participar, pero señaló que se pondrá en marcha un conjunto de medidas para incentivar la participación de los equipos.

Los que compitan en las tres grandes recibirán 100.000 euros además de las indemnizaciones ya previstas por los organizadores. Se retomará el trofeo de las tres grandes, abandonado desde hace unos años y que será dotado de dos millones de euros en premios, repartidos en función de los resultados por equipos en la Vuelta, el Tour y el Giro.

El ganador del trofeo se embolsará 600.000 euros y, con un sistema descendente, se premiará a los siete mejores equipos.