Flavio Briatore, 'un león en la sombra'

Briatore y Alonso celebran la victoria en Singapur.
Briatore y Alonso celebran la victoria en Singapur.
AGENCIAS

"Todo lo que sube, baja". Esa puede ser la frase que mejor refleje la vida de Flavio Briatore, el ya ex director de la escudería Renault de la Fórmula 1.

El italiano de 59 años (Verzuelo, 12 de abril de 1950) ha puesto este lunes punto y final a su periplo en la Fórmula 1, a propósito de la sanción de la FIA por maquinar el accidente de Nelson Piquet en el Gran Premio de Singapur.

Rodeado de dinero, mujeres y negocios, y dotado de una personalidad irreverente y extravagante, el italiano no vive sus mejores momentos después de haberse convertido en uno de esos 'héroes' populares caídos del pedestal por su ambición y que vivió su época dorada cuando Fernando Alonso se coronó dos temporadas consecutivas como campeón del mundo a sus órdenes.

Con cierto don para los negocios, Briatore se hizo un hueco en la Fórmula 1 en 1989 gracias a su habilidad para 'convertir en oro' todo lo que tocaba, como fue la rápida expansión de la marca Benneton en Estados Unidos. De ahí, pasó al mundo a la Fórmula 1 con la firma textil y demostró tener un talento innato para reconocer a los pilotos de futuro, como fue su apuesta por un jovencísimo Michael Schumacher, ya con él al frente de su escudería.

A lo largo de los años, Briatore ha representado a varios pilotos y mantenía hasta la fecha una cuenta de clientes importante, entre los que se encuentran Fernando Alonso, Giancarlo Fisichella o Heikki Kovalainen. La sanción de la FIA también le privará de ese 'capricho'.

Dinero, mujeres y oscuridad

Sonados fueron sus romances con famosas 'top models' o los dispendios monetarios realizados en sus vacaciones (fiestas exóticas con la jet-set en su lujoso local de Porto Cervo, en Cerdeña), así como los caros regalos con los que alimentaba su círculo de amistades.

Entre las mujeres que ocuparon el corazón del magnate, Elisabetta Gregoraci tiene un puesto de privilegio, al ser su actual esposa. Pero por Briatore pasaron mujeres de la talla de Naomi Campbell, Heidi Klum, Eva Herzigova o Elle McPherson.

Además del borrón que le ha apartado "de por vida" de la Fórmula 1, Briatore ya tuvo problemas con la ley en sus años de juventud, cuando fue arrestado por una estafa, condenado a un año y seis meses de cárcel en Bérgamo y a otra condena de tres años en Milán. Curioso es que esta última nunca fue cumplida tras fugarse a las Islas Vírgenes norteamericanas, aunque pudo regresar a Italia posteriormente por la intermediación de su gran amigo, Silvio Berlusconi.

Entre sus propiedades más llamativas, el millonario italiano cuenta en su haber con una maravillosa villa en el golfo de Pevero, un carísimo yate y una mansión denominada curiosamente “El León Bajo el Sol”, en Malindi (Kenya), aunque más correcto sería decir que, en estos momentos, Briatore está más a la sombra que nunca.

Su futuro es una incógnita. Calla de momento, no se pronuncia y no ha desvelado cuál será su siguiente paso. Descabellado sería pensar que este león indomable no volverá a ver la luz del sol y que su vida en el mundo de los negocios ha llegado a su fin.

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