Tite
Tite durante un partido de Brasil EFE

Brasil ha derrotado a Argentina en el último suspiro (1-0), en el amistoso disputado en Arabia Saudí, aunque a tenor de la intensidad, al menos a la hora de defender, que han mostrado ambos conjuntos, no parecía que hubiera más en juego que el honor, cuestión en cualquier caso bastante importante si tenemos en cuenta la gran rivalidad que existe entre los dos grandes gigantes del fútbol sudamericano.

El combinado albiceleste, sin Leo Messi y con Lionel Scaloni en el banquillo, se defendió bien durante todo el encuentro. El exjugador del Deportivo de la Coruña diseñó un equipo bien armado en campo propio, que aunque dejaba bastante desconectados del ataque a Dybala, Correa e Icardi –los dos primeros de hecho siempre tenían que proteger la banda en defensa-, concedía pocos espacios en campo propio.

En el caso de Brasil, Tite eligió un once bastante ofensivo, con un medio campo compuesto por Casemiro como mediocentro, Arthur y Coutinho como pareja de interiores, y una delantera formada por Gabriel Jesus, Neymar y Roberto Firmino. Sin embargo, el cambio no sentó demasido bien a la canarinha, que demostró falta de automatismos con balón y dejó una circulación bastante espesa.

Las ocasiones brillaron por su ausencia, aunque es cierto que ambos bandos tuvieron opciones de romper la igualada antes del gol de Miranda. Lo Celso en el minuto 7 tuvo un buen remate que se marchó fuera, aunque la mejor ocasión fue para Miranda, en el 27, cuando se sacó un remate a pase de Casemiro que sacó bajo palos Otamendi. En el primer tiempo, Dybala se sacó un disparo de falta precioso que se marchó rozando la escuadra.

En el segundo tiempo, el partido se abrió un poco más, aunque las ocasiones de verdad claras tampoco aparecieron, y el cansancio provocó más golpes que otra cosa. En el minuto 59, Paredes se sacó un buen disparo que se marchó rozando el palo, mientras que Casemiro, en el minuto 83, golpeó una falta directa que se marchó fuera también por muy poco. Fue Miranda, en el último momento, cuando cabeceó un córner para darle el triunfo a su equipo.